Era una mañana en la que solía apurarme para ir a trabajar. Se me hizo un poco tarde más de lo habitual. No alcancé a tomar el bus; por lo que decidí caminar. Durante el trayecto, de repente opté por tomar otro camino. Me desvié, ya que estaba segura de que me regresarían del trabajo. Caminando por una vereda en el parque que está frente a la oficina, encontré del lado izquierdo, bajo un árbol, una maleta qué decía "Puedes llevarme".
¡Quedé tan asombrada! Ya que era un lugar muy transitado y con tal objeto esperándome. Después de un largo rato y examinar a todas direcciones, tomé la dichosa maleta. Durante el trayecto de regreso a casa y esperando que alguien reclamara dicho objeto. Pero no hubo ningún dueño. Mi mente comenzó a preguntarse cuál era la historia de aquella maleta. Y al llegar a casa, inmediatamente la abrí. ¡Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver la cantidad de dinero! Comencé a contarlo; no podía terminar de hacerlo pensando en qué podía utilizarlo o quizás si alguien la reclamaría.