13 noviembre, 2024

Camino a casa

 CAMINO A CASA 🦁👧

Eme

El libro de hoy nos ayudó a tener demasiada visualización a los pequeños detalles: al empezar a ver los dibujos principales como lo son la portada y la primera página me atrapó para ponerle más atención a esa bonita historia. Esa historia no es demasiado difícil de entender, ya que se compaginó conmigo al tener ausencias familiares. Como historia está muy bonita, pero visto desde las ilustraciones está aún mejor.


La historia comienza con una pequeña niña narrando su vida cotidiana junto con un amigo que es un león (un pequeño amigo que te explico quién es, más adelante). Éstos al parecer se divierten y se sienten seguros al estar juntos. Cuenta también cómo va por ella a la escuela, comen y pasean juntos. La gente alrededor no notan su compañía, pero eso  no lo alcanza a percibir la pequeña.


Al caer la noche, duermen juntos. La niña se queda mirando el retrato de su familia en el que también esta allí su papá, viendo más a detalle podemos ver una torre de periódicos que hablan sobre familias de desaparecidos dándonos a entender otra cara de la historia. 



Al principio de la historia se veía una niña mirando a un león, por lo que éste se empezó aparecer constantemente en la secuencia de la historia, tomándolo como una compañía, el león siempre está ahí pero ¿por qué no sienten peligro al verlo o al escucharlo las personas de la calle? Ella no se da cuenta, pero si nos ponemos a reflexionar, ella ve un león como protector tratando de suplir a su figura paterna ante esto ella toma este felino para dejar de sentir la soledad que empezó cuando su padre se fue.


La historia nos pone a pensar y preguntarnos ¿cómo es que un animal como esos es tan libre? Hace que todo parezca irreal. También no se da cuenta su familia de que ella siempre está acompañada de su amigo  lo que me da la  impresión y me lleva a cuestionarme: ¿todo eso era real? 




                                                                                      


               

                                                                                      

 Camino a casa                                                                     


Autor: Jairo Buitrago 

 Ilustrador: Rafael Yockteng 

Editorial : Fondo de Cultura Económica 

                                                          






15 diciembre, 2023

La Tierra se interpuso entre los dos

 II

Nadie me creerá lo que estos ojos llegaron a ver. Es una historia que pasó hace mucho, mucho tiempo en el que el Ermitaño conoció el juicio de la Tierra por un crimen que cometió al enamorarse, ya que estaba prohibido. 

Todo parecía transcurrir sin sobresaltos hasta que en la rueda de la fortuna conoció a la Emperatriz y eso nos llevó a la historia de amor de estos personajes. En esta rueda se conocieron, platicaron y se enamoraron. Afortunadamente la templanza llegó para persuadirlos de que estaba mal. Ellos no hicieron caso y le preguntaron al Sol, quien les dijo que siguieran su corazón, por lo que nadie pensó que el Emperador los atraparía. Así fueron juzgados por el Diablo y la Sacerdotiza, por lo que nunca se pudieron volver a ver y su amor quedó en el olvido. 


La presente narración es producto del Mini Taller de Escritura, escritos durante el evento Eclipse en PILARES, en  Parque Abasolo.  


La Tierra se interpuso entre los dos


 II

Nadie creerá lo que estos ojos llegaron a ver. Es una historia que pasó hace mucho, mucho tiempo, en el que el Ermitaño conoció el juicio por primera vez. Todo parecía transcurrir sin sobresaltos hasta que la rueda de la fortuna se encontró una emperatriz con aspecto angelical. Era símbolo de la buena suerte. Todas las personas que llegaban a verla quedaban maravilladas.

 El Sol era uno de los símbolos más importantes y poderosos entre toda la gente. Por otra parte, el Diablo era lo opuesto: lleno de oscuridad, nadie quería saber de él. La Sacerdotiza conocía mejor al Diablo y sabía que él no era tan malo como todos imaginaban...

La presente narración es producto del Mini Taller de Escritura, escritos durante el evento Eclipse en PILARES, en  Parque Abasolo.  


La Tierra se opuso entre los dos

II

Nadie me creerá lo que estos ojos llegaron a ver. Es una historia que pasó hace mucho, mucho tiempo. En el tiempo que un joven,  conoció a un hombre con cara de ángel. Todo parecía trancurrir sin sobresaltos hasta que de tanto salir a platicar con él, se dieron cuenta de que se enamoraron. Pero en la antigüedad, eso no era bien visto. Y eso los llevó a guardar ese secreto.

Afortunadamente nadié se enteró, pero una mujer les dijo que no debían guardar su amor. Entonces, un día se quedaron de ver y en medio de un bosque, ¡se besaron! Y a lo lejos, se escuchó un grito que decía:

- ¡Eso no es de Dios! Eso es cosa del diablo.

Todo se nubló y se empezó a abrir la tierra y aquella  mujer que había gritado fue atraída hacia la tierra. Y  la que se fue con el Diablo, fue ella, ya que era una pecadora. Ellos admitieron su preferencia sexual y fueron felices para siempre. 

La presente narración es producto del Mini Taller de Escritura, escritos durante el evento Eclipse en PILARES, en  Parque Abasolo.  


La Tierra se interpuso entre los dos

II

Nadie me creerá lo que estos ojos llegaron a ver. Es una historia que pasó hace mucho, mucho tiempo, en el que un ermitaño conoció a los Ministros del Juicio. El Ermitaño se convirtió en tal, pues había cometido un crimen. Todo parecía transcurrir sin sobresaltos hasta que la rueda de la fortuna, señaló el día aciago en que nos llevó a la emperatriz Hamala, del reino de Alejandría, a dictar  la sentencia para buscar por mar y tierra, por bosques y desiertos al Ermitaño para que pagara su crimen. 

Afortunadamente, el Ermitaño hacía tiempo que se había arrepentido de su crimen y se llenó de templanza. Salió al frente de su ermita, exhaló y se fundió ante la luz del sol y pidió perdón. Nadie pensó que el emperador, llamado Teodoro y esposo de la emperatriz Hamela, lo había perdonado. 

La emperatriz había contratado al Diablo para vengarse del ermitaño; pero la Sacerdotiza del Sol, le llevó al Ermitaño la buena nueva de su sentencia de perdón del emperador Teodoro.

La presente narración es producto del Mini Taller de Escritura, escritos durante el evento Eclipse en PILARES, en  Parque Abasolo.  





08 julio, 2022

Recomendaciones de Briii

En esta ocasión te daré mi opinión sobre: El Misterio de los niños Chatarra  y  El Critico. Dos libros que leí y me gustaría recomendar.


El Misterio de los niños Chatarra

Fue escrito por Pedro Bayona en el año de 1987. El libro me pareció cautivador  porque está escrito en segunda persona, eso hace que al lector se  le incluya en la historia.

Lo que más me gustó  del libro es que te  pide que realices acertijos para continuar leyendo, ya que la historia cambia según la decisión que tome el lector.

Sin embargo, no lo recomendaría  para niños menor de 12 años ya que los acertijos son algo complicados de resolver.



El Crítico 

Fue escrito por Antonio Malpica en el año 2019. El libro es un cuento policiaco que habla sobre un homicidio de un escritor de obras mexicanas.

Lo que me llamó la atención y por lo cual fue uno de los libros que más me gustó es que no están escritas textualmente las cosas que suceden, si no que tienes que interpretarlas. Inclusive, tuve que leerlo dos veces para comprender el suceso.

No lo recomendaría para jóvenes menores de 15 años ya que maneja un lenguaje cotidiano ( y una que otra grosería) y maneja  humor negro;  por lo que hay  pocas personas de esa edad a las que les llame la atención este tipo de lecturas.





 


12 enero, 2022

Autobiografía XXVIII / Retorno a la escuela

 Por Rosario

XXVIII

Casi desde que egresé de la licenciatura tuve interés en estudiar la especialidad porque amo la escuela. Me encanta estudiar, disfruto muchísimo la rutina escolar. Por distintos factores, principalmente el económico y los horarios no pude hacerlo antes, pero justo cuando trabajaba en ADO un amigo de allí y yo tuvimos la idea de estudiar juntos la especialidad, en ese momento de mi vida me encantaba el derecho corporativo y por ello opté por la especialidad en derecho empresarial, ya que era la que tenía más afinidad con esos gustos.

De esa manera, rápidamente puse manos a la obra. Estaba abierta una convocatoria para ingresar, por lo que realicé los trámites para obtener la constancia de idioma, el certificado de estudios, la copia certificada del acta de nacimiento y el permiso para ir a clases, pues resulta que salía a las seis de trabajar, pero justo a esa hora empezaban las clases. Al final mi amigo no entró a la especialidad, decidió que no era su momento, pero yo sabía que sí era el mío, así que sola me inscribí a la aventura.

Resulta que el primer día de clases estaba muy nerviosa, pues debido a mi difícil inicio en la licenciatura tenía miedo de que ocurriera lo mismo esta vez. Por fortuna no fue así: encontré un par de conocidas en mi salón; una de ellas era una compañera que conocí en el primer semestre de la carrera. Nunca fuimos grandes amigas, pero era de las pocas personas que conocí en esa etapa y que me ubican. La otra compañera era mi exjefa, la de la empresa en donde prestaba servicios por parte del Bufete Beltrán Merino. Eso me hizo sentir un poco de alivio y calma momentánea.

Los profesores de ese semestre para mí fueron los mejores que tuvimos. Desde el principio plasmaron sus reglas de clase e hicieron un ambiente competitivo. Todos nos presentamos y expusimos las razones por las que estábamos allí y eso ayudó a encontrar intereses afines.

En ese momento estaba feliz y muy comprometida con la escuela, deseaba dejar atrás el mal sabor de boca de la licenciatura por mis omisiones, así que trataba de cumplir al cien por ciento con tareas, lecturas, trabajos y asistencia a clases. Poco a poco y de manera rápida me hice amiga de Alejandra. Coincidíamos en el traslado al metro; teníamos algunas estaciones para platicar y nos ayudábamos con las tareas. Así sentía que formaba parte de algo.

Con Martha, mi exjefa, desde el principio nos llevamos bien. Fue un poco extraño conocerla en un ambiente diferente y dejar de lado las formalidades a las que estaba acostumbrada con ella, pero fue lindo empezar a tutearla y al compartir algunas salidas con los compañeros de clase, ella siempre me daba un aventón. Igualmente tratábamos de cuidarnos, de apoyarnos con tareas y trabajos e incluso tomamos juntas la materia optativa.

Casi desde el principio, al vernos Mara y yo (la compañera de primer semestre), ambas supimos que nos conocíamos. Ella no recordaba mi nombre, así que se lo dije y también en algunos momentos amablemente me llevaba en su auto al metro o metrobús, dependiendo de su ruta en particular. Fue buena compañera, me ayudó con trabajos, tareas, e incluso con información para las tesinas cuando hice el examen de titulación. Es una chica lista, con quien compartí buenas charlas y momentos.

En todo el proceso de la especialidad tuve el apoyo incondicional de la señora Esther. Ella se ofreció desde el principio a cocinar para nosotros. Acordamos que le pagaríamos por ello. Así lo hicimos y gracias a eso pude estar más tranquila en ese aspecto. Una persona nos ayudaba con la limpieza cada quince días en casa y eso también era un alivio para nosotros. En esos años me uní mucho a la familia de Israel, construimos una relación más sólida y linda. Siempre me dieron mucho amor y respeto.

La especialidad -sin lugar a dudas-, en el aspecto intelectual me llenó de muchos conocimientos y satisfacciones. Valieron la pena los desvelos y el esfuerzo constante para asistir a clases, hacer tareas y trabajos, también para estar a la altura, poder participar en las clases y mantener un buen promedio. De alguna manera la especialidad me ayudó a liberarme del mal sabor de boca que tuve en la licenciatura. La persona que era en ese momento me encantaba. No tenía todo lo que había soñado, pero sí me encontraba en un camino mucho más sólido y esa fuerza creo que se reflejaba.

Tuve dificultades en algunas materias, definitivamente reprobar o recursar a estas alturas de la vida no eran una opción, así que resolví las cosas de la mejor manera posible, con el apoyo de compañeras y amigas. Algunos del salón se quedaron atrás en el camino, tenían otros motivos y estaban viviendo momentos diferentes, la mayoría concluimos a tiempo y todos buscamos titularnos rápidamente.

Sufrí mucho en el examen general de conocimientos, pero me acompañaron personas importantes que me dieron fuerza para lograrlo. Asistieron Israel, la señora Esther, Araceli y mi amiga Bere. Incluso mi papá estaba tan emocionado que hizo una comida para festejar mi logro en su casa. La intención inicial era hacer la comida en la nuestra, pero por los problemas de salud de mi papá y las dificultades de movilidad para mi familia, decidimos tomar la oferta de él y hacerlo en Valle: con mi familia y en mis terruños. En realidad la decisión fue más mía que de Israel, porque hasta ese momento jamás le interesaron mucho mis logros académicos a mi papá. Así que el que haya ofrecido su casa e incluso mencionara que nunca me habían festejado, me robó el corazón por completo y la opinión de Israel pasó a segundo plano. A la comida asistieron Iraís, Mari, (la hija mayor de mi papá), Irma, Cris, mis sobrinos, Marce; la familia de Marce y una tía de Israel. Yo estuve más que feliz con mi familia, en mi casa, además encantada por ser la festejada y en paz por haber cumplido ese reto personal.

11 enero, 2022

Autobiografía XLI/ Revalorando la profesión

 Por Juan Francisco

XLI

Al egresar de la carrera, albergaba demasiadas dudas e inseguridades sobre mi papel en el mundo laboral. El pesimismo era un tatuaje que se había marcado en mi piel desde mis primeros semestres. Tuve que experimentar en el CIJ para despertar de aquel letargo. La parsimonia que se adhirió a mi vida después de mis éxitos y fracasos en el CIJ me ayudó a valorar la profesión. Una revaloración producto del agradecimiento de los pacientes, de los niños, adolescentes y jóvenes que conocí.

Como trabajador social me es imposible ser indiferente ante las desigualdades y desgracias que invaden al mundo. Aunque también como trabajador social estoy consciente de las limitantes para lograr un cambio profundo y verdadero.

A los de arriba les importa un comino lo que pasé con los de abajo. A los de abajo les da lo mismo lo que pasé con los demás. Y los que están en medio hacen hasta lo imposible para evitar a los de abajo; desean codearse con los de arriba. Lo que no entienden los de en medio es que a los de arriba les molesta ese patético sentimiento de superación producto de un moldeamiento inteligible.

Crecemos con esa idea -esa creencia-, sobre la existencia de niveles (de clases, de estatus) que terminamos por adaptarnos (o no), para encajar y convertirnos en eso que no somos de verdad. Somos sólo una fantasía, una ficción, que se proyecta sobre una vida finita y angustiante.

Al final soy un trabajador social comprometido con su profesión; con su labor última, que no renunciará al sueño de un mundo más justo, amable y feliz para todos los seres que habitan el planeta. Un sueño inalcanzable, irrealizable e inadaptable, pero que nadie me arrancará en nombre de una vida normal y socialmente correcta.