12 agosto, 2020

Una moto en el cielo

Por Samara


La última vez que hablé con él, no le di importancia a lo que dijo ¡Si hubiera sabido que sería la última! 

Había ido a la visita diaria que permitía el hospital de la Divina Providencia. Le conté que era 28 de julio y su expresión delató que no sabía que habían pasado ya, dos meses desde que entró en terapia intensiva. 

Una lágrima recorrió mis mejillas mientras le ponía crema en las manos y les daba un masaje para aliviar el dolor de todos los piquetes que le habían dado desde entonces para las muestras de sangre. Él, aunque casi no podía hablar, dijo que no estuviera tan triste.

-"Yo no estoy triste, lo que más quiero es ir allá. Allá mis piernas sí van a servir".  

Había perdido la movilidad en ambas piernas algunos años atrás, debido a un problema de circulación  y desde entonces había tenido que dejar de hacer lo que más amaba en la vida: andar en moto; vajar a los pueblos cercanos montado en su "paloma" como la llamaba él.

Al verlo ahí, delgado y pálido, me mataba recordar lo alegre y activo que siempre había sido. Al poco tiempo de haber estado ahí, la enfermera me pidió que saliera, pues el horario de visita había terminado. Antes de irme, me dijo:

- "Pronto voy a hacer un viaje. No sé bien cuándo, pero si quieres verme, sólo asómate a la ventana, que seguramente alguna noche muy cercana me verás pasando en la paloma". 

Le di un beso en la frente y me fui caminando a casa, el chipi-chipi mojaba mi ropa.

Murió al día siguiente. Han pasado dos años desde entonces y cada noche sin falta he esperado desde mi balcón a ver, aunque sea por un instante, a mi abuelo montado en su moto. 

LAS BRUJAS DUERMEN DE DÍA

                                   Por  Zahada

Inglaterra,  1852. Era una noche pacifica de verano. Dentro de aquel bosque, como todas las noches se ve la choza de la bruja Zahada, quien hace semanas llevaba a cabo el plan de hacer para ella, un compañero con quien pudiera compartir sus nuevos conjuros. Entre su material se podía ver un palo de escoba, una calabaza, dos canicas brillantes y ramas para sus brazos y piernas, una gabardina negra  y un sombrero de paja.

Teniendo todo preparado empezó a pronunciar las ultimas palabras: "Corpus vitae, corpus vitae!" Enseguida el palo inerte y erguido, comenzó a tomar vida, moviéndose con dificultad , como aquel cuerpo entumido por falta de movimiento. Zhada saltaba, reía y gritaba con gran algarabía la suya, al mirar su creación y con ella su corazon. Le abrazo tan fuerte diciéndole: "por fin amado mio, seremos invencibles en unión de nuestra magia, porque no hay mayor conjuro que el amor de una bruja pueda realizar, te llamare Sognatore"

Sognatore por su parte le brillaba un gran fulgor en sus ojos y en su sonrisa tenia cual brillo de luna, tan blanca y transparente, entonando las siguientes palabras:" Heme aquí, querida, soy la creación de tu amor y de la noche, por ti tengo vida" El sol comenzaba asomar sus primeros reflejos de luz, cuando Zahada se percato de ello, decidió ir a dormir junto a Sognatore , esperando ansiosa  otra noche mas, para poder comenzar sus nuevos conjuros a la luz de la luna y a la luz de el amor, junto a su nuevo compañero.


 

LAS BRUJAS DUERMEN DURANTE EL DÍA

  (Informe sobre la situación...)

Por Héctor

Naomi leyó con ansiedad y decepción creciente el folleto que la visitante había dejado sobre el sofá. Y es que estaba segura  de que se trataba de algo así como un manual de defensa personal: era la primera vez que veía en persona a una mujer que se parecía tanto a una de esas muñecas con las que jugaba. Al menos fue lo que dio como respuesta al regaño-pregunta que le dirigió Aurora, al sorprenderla devorando el folleto.

El ceño fruncido de Naomi comenzó a relajarse y dio paso a una tímida sonrisa cuando Cecilia -que así se llamaba la visitante y colega de Aurora-, después de arrancar una hoja de papel (en la que escribió haciendo un esfuerzo porque esta vez fuera legible su letra) y ofrecerla a su infantil interlocutora, le decía: "Buscate eso en San Google si querés saber la verdad sobre las brujas", "Silvia... ¿Federi....", "Federichi, ¡tenés que hacer así con la mano cuando pronunciés el final del apeshido!", puntualizó Cecilia con una infantil -es decir: sincera e imperecedera- sonrisa.

LAS BRUJAS DUERMEN DURANTE EL DÍA

Por Yuriana

Francamente no sé que se siente desmayarse. En algún momento estuve a punto de desvanecerme. Mi mirada se nubló por unos segundos,  pero la experiencia de haber perdido la conciencia aún no la he tenido. Quizá suene raro, pero tenía la esperanza de saber que se siente perder el conocimiento, estos últimos días han sido largos y lo único que he sentido es un extraño letargo y mucha hambre, más no es la primera vez que me sucede.

Cada día que no dormimos perdemos el 25% de neuronas en nuestra cabeza. Quién diría que matar lentamente al cerebro despertaría tanto el apetito. Son casi las tres de la mañana y mi refrigerador hace un ruido infernal cuando lo abro, ahora que vivo sola no me preocupa despertar a nadie cuando me escabullo por mi bocadillo nocturno, aunque a decir verdad antes tampoco me importaba.

Recuerdo cuando era niña y mis noches de insomnio eran interesantes, el hambre interrumpia mi rutina trasnochada y tenía que jugar una ruleta rusa para poder saciarla. No sabía si estarían dentro de mi casa, si sería una de esas noches. El problema no era que despertara ha alguien, más bien que mi presencia alertara a las criaturas nocturnas que se encontraban despiertas.

Recuerdo una noche en especial que bajé por las escaleras y no vi nada, todo estaba oscuro y me dirigí a la cocina pensando que sólo estaba yo y nadie más. Pero me había equivocado: ellos estaban ahí al fondo de la sala. Entré a la cocina escuchando su respiración y sus pisadas. Seguí directo al refrigerador y busqué algo para comer; aquellos seres nocturnos podían ser agresivos en algunas ocasiones, así que sólo traté de ignorarlos.

Oí la voz grave y gutural de uno de ellos. Sentí miedo, pero fingí que no lo había escuchado para no terminar pasmada y sin aliento con un tomate en la mano. Recuerdo tragar un poco de saliva y seguir escogiendo los ingredientes que pondría en mi plato. Podía sentirse su presencia en el lugar con todos los ruidos que hacía, sus uñas largas rosando la mezclilla al tocarla, el tintineo del metal por los objetos en su bolsillo, los murmullos perfectamente audibles y hasta pude percibir el hedor que dejó al cruzar el pasillo para salir por la puerta. 

El ente que se esfumaba de mi casa era mucho más corpulento que los que habían entrado antes. Una sensación de alivio me invadió cuando no lo oí más, nunca me pasó nada, pero solía fantasear improvisando armas con aquellos objetos que tuviera cerca por si debía defenderme. Momentos antes, mi imaginación se debatía fervientemente por saber qué tan efectivo sería un pepino como arma mortal. Supongo que todo es válido en caso de que estas criaturas nocturnas hubiesen decidido ser hostiles. 

Saqué todo lo que necesitaba del refrigerador, cuando la bruja entro a la cocina.

 - ¿Y dígame y dígame usted, cuántas "criaturitas" se ha chupado ayer? -Recuerdo que le sonreí para evitar que se enojara con mi comentario.

El pelo alborotado, sus ojos penetrantes y el olor a almizcle. Esta mujer maldice a la gente tan sólo con la mirada. Sin embargo, su expresión al verme fue diferente: era de sorpresa. 

- ¿Qué haces despierta? - Todavía seguía acomodando su ropa mientras me miraba.

- Un sándwich- Le dije con naturalidad mirándola a los ojos.

 - ¿Cómo un sándwich Paulina? Son las tres de la mañana, te van a salir granos y esas cosas feas en la cara. 

Notó mi expresión despreocupada y sólo suspiró.

 -A ver, te ayudo. Pero es la última vez… 

Se puso a cortar los vegetales que yo había sacado del refrigerador momentos antes.  

Ahora, incluso con la edad que tengo, aunque hayan pasado los años,  a veces al bajar por la noche a mi cocina me parece verla ahí: junto al grasiento hornillo cortando las rebanadas de pepino y tomate que puso en mi pan. Fue un momento familiar e íntimo que sólo compartimos ella, yo y el refrigerador escandaloso con su incesante ronroneo.

Quizá por eso cuando me mudé, el único aparato que conservé de los dueños anteriores, fue el refrigerador. Me quedé con aquél aparato viejo y gastado porque me recordaba a ella. Un bello momento quizá, pero siempre he estado acostumbrada a romper los bellos momentos con mi impertinencia. 

- ¿Y quién era? - La bruja fingió no oírme, justo como yo fingí que no los había escuchado antes.

 - Le voy a poner poco queso para que no se acabe mañana, para tu lunch. - Ella seguía fingiendo y yo seguí de impertinente.

- ¿Que quién era? - Sin mirarme me contestó con otra pregunta.

- ¿Quién era quién?

Parecía más preocupada por untarle mayonesa al pan que por la pregunta 

- ¿Cómo que quién? el hombre que se fue.

- Su sonrisa cálida al verme, no se me olvida. Pudo enojarse conmigo tantas veces... Pero ese día no. Colocó la tapa final de pan, encima del emparedado; me dio el plato, me acomodo el pelo de la frente y me dio un beso en la cabeza. 

– Era… Un amigo. Ya vete a dormir.

- ¿Y el plato?

- Lo lavas mañana, vete. 

Cuando pasé por la escalera pude ver los estragos que había causado su aquelarre en mi sala: los sobrantes de su pócima de amor, la del ente anterior y la de tantos otros que participaron en su pandemonio. 

Como ése, tengo más recuerdos de ella. Pero había olvidado mis propias noches de insomnio; lo mucho que me gustaba la noche, el extraño placer con aquel cosquilleo que se genera bajo mis ojos cansados al despertar y cómo me chupa la vida el pacto con mis demonios personales. Las brujas duermen de día y se me había olvidado.

Han pasado 2 meses desde que partiste a tu propio elíseo, madre. Y 5 días de insomnio por el hueco de tu ausencia. Juro que pensé que me desmayaría después de tantas noches. Pero en cambio recordé que era inmune al sueño. Después de todo, también soy una bruja. 

¿Debería prepararme un sándwich o chupar una “criaturita”? El ronroneo cómplice de mi refrigerador me contesta y le sonrío.

 - "Ninguna, ninguna lo sé, yo ando en pretensiones de chuparme a usted".