15 octubre, 2020

Juicio

Por Mariela 

Era medianoche cuando a oscuras, sentado a la mesa en completa soledad, se presentó ante mí una extraña figura que con una horrible voz proveniente del infierno me espetó:

一¿Has olvidado el trato que hicimos? Pero he venido a recordarte que me debes tu alma. Yo cumplí la promesa: asesiné a quien me pediste.


De pronto, junto con un terrible dolor, vinieron a mi mente recuerdos olvidados: un trato, la promesa de volver a ser feliz. Entonces llorando pregunté:


一¿Si has matado a quien te pedí y vienes a recoger mi alma, dime, ¿por qué no fui feliz? 


La voz respondió burlona:


一Pensaste que la sangre derramada aliviaría tus penas, pero nunca la sangre ha limpiado nada. Ahora te encontrarás con la persona que mandaste matar y arderás junto a él por la eternidad. 


Que sea como Superman

Por Mariela

Una vez el Señor Ciempiés regresó temprano a  casa, sus cuatro hijos  asombrados y felices estaban.

Pasaron tres días y el Señor Ciempiés de casa no salía,  solo triste sonreía.  

一¿Qué le pasa a papá?一 los hijos ciempiés se preguntaban, mientras desconcertados se miraban. 


Un día a la hora de la cena, el Señor Ciempiés les dijo:

一 ¡Hijos, pónganme atención, que les diré un notición! Comer tres veces al día no es bueno, me lo dijo el señor doctor. Desde ahora en adelante comeremos una vez por día. Que quede claro hijos míos: no habrá postre ni golosinas. Si me hacen caso, no les miento, pronto volar podrán de tan livianos que estarán. 


一Volar, ¿como Superman?一 preguntaron con asombro.

一Sí, si me hacen caso一 contestó el Señor Ciempiés con una sonrisa en el rostro. 


Al día siguiente no pidieron desayuno, aunque el estómago les dolía. Su sueño era volar y por verlo hecho realidad dispuestos a morir estarían. 

 

一Tenemos que resistir, ¿acaso volar no ha sido nuestro sueño?一 se repetían.

Pasaron los días y los hijos ciempiés cada vez más vacíos y tristes se sentían.

一Si tristes estamos y lloramos, nuestros esfuerzos de nada servirán. ¡Mejor sonriamos y pongámonos a cantar!一 les decía de vez en vez su papá.


Una noche muy fría todos juntos se durmieron y cuál fue su sorpresa que cuando al despertar volando estaban. Y en un bello jardín de flores perfumadas, desde entonces vivieron.