Por Julio César
XVIII
Tenía 15 años cuando llegó el primer día de los cursos propedéuticos. Empezaron en la primera semana de septiembre, después de una larga espera (para ser exactos de un mes y medio desde que se terminó de la secundaria) y el curso tenía una duración de 1 semana. Como dato interesante, el taller de informática en la preparatoria, fue el único que escogí al llenar la solicitud de ingreso. Retomando la historia, minutos antes de ingresar a los cursos propedéuticos, me encontré a mi mejor de la secundaria: Kevin. Me comentó que habíamos quedado juntos en el mismo salón y la misma área. Su servilleta no lo sabía, así que, estuvo genial. Por consiguiente, compartiríamos el salón otros 3 años más. Además me encontré a otros cuates de la secundaria. Ellos entraron en otra área, por ejemplo, mecánica automotriz. Por cierto, nos pusimos al día después de haber terminado la secundaria.
Algo que me llamó la atención fue que uno de los cuates mencionó que escucho que su servilleta iría a la preparatoria de paga y no pensaban verme en la preparatoria a la que me inscribí. Pero ya ven me gusta dar sorpresas inesperadas. Ya lo sé, parece un chismógrafo pero, ¿qué más le podemos hacer? Hay que aprovechar el viaje. Yo digo... No sé que opine usted.
SE DICEN LAS COLONIAS Y MOTIVOS DE INGRESO
Durante la primera semana del semestre, en una materia a la que llamaremos Psicología, la maestra pidió que cada uno se presentara y dijera porqué habíamos entrado a la escuela. Durante las presentaciones, se mencionaron las colonias en que vivíamos. Por mencionar algunas: “Yo vivo en la Independencia”; “Yo vivo en la Mangana del clavo”, “Yo vivo en las Curvas del gato”; “Yo vivo en las Rosas”, “Yo vivo en la desviación del tren”... Ahora que lo pienso, es bastante gracioso. No sé por qué no nos reímos en esos momentos para tirarnos un poco de sátira o carrilla. Eso es un gran misterio que nunca sabremos.
Retomando el tema, casi todos los compañeros mencionaron que entraron a la preparatoria como su segunda opción porque no habían entrado en la preparatoria que hubieran querido. Sin embargo otros mencionaron que fue su primera opción. Un compañero al que llamaremos Martín mencionó que venía del norte del país, digamos Sonora. Mencionó que se cambiaron por cuestiones de trabajo de los papás. Así que se pusieron a investigar las preparatorias que había y les recomendaron mucho una, en la cual entró su servilleta y sólo sacaron ficha para esa.
Por cierto, otro compañero llamado Casimiro, mencionó que sólo iba a ingresar a una preparatoria de paga, pero la cerraron porque alguien del área administrativa se transo, se robó, se clavó el dinero (o como usted le quiera decir) y que andaban en investigaciones y otras cuestiones legales. Por consiguiente, anduvieron viendo si podía entrar a nuestra preparatoria porque las otras no les llamaban la atención. Y lo lograron.
Una chava que provenía de Morelos, también entró a la preparatoria porque se la recomendaron y fue a la única a la que hizo examen. Otros compañeros dijeron que tenían algún familiar en el área administrativa. Un compañero mencionó que no lo aceptaban en otras preparatorias por su edad, ya que era mayor de 27 años. Y además, porque vio los planes educativos de la preparatoria y le pareció la más adecuada para lo que quería en un futuro: tener una licenciatura alguna vez. Cómo dato importante, la mayoría del salón venía de la misma secundaria técnica, pero de diferentes turnos y grupos.
JABÓN, SACATE, TOALLA Y ROCK & ROLL
El primer viernes de la semana de clases (por cierto no hubo clases), la escuela realizó un evento social como convivio para los de nuevo ingreso. Llevaron a un grupo de rock &roll originario de Morelia. Por cierto, el evento se llevó a cabo en la tarde. Para ser exactos, a las 14 horas en las instalaciones de nuestra institución educativa. Fue divertido: se realizó el famosísimo y típico trenecito, el que no puede fallar en este tipo de eventos. Su servilleta era el que iba a la cabeza, nos llevamos de manera accidental a una chava de quien sabe de qué semestre. Me arrepiento de eso. A la chava no le pasó nada, sólo fue el susto.
El clima era perfecto para dicho evento. Pero como en cualquier historia hay un “pero”, el convivio se suspendió por causas de fuerza mayor. ¿Cuáles fueron esas cuestiones? El clima. Entre las nubes se dijeron: hay que juntarnos y ponernos de color gris para mandarles un tremendo aguacerón. La mojada no faltó, pero sí hizo falta desde mi punto de vista el jabón, el zacate, la toalla, crema para el cuerpo, desodorante y ropa seca para la bañadita gratis que se dio para que el servicio estuviera completo. En conclusión, eso era diversión sana.