La habitación que comparto con mi hermano es grande, iluminada con la luz de la luna, ya que mi mamá siempre apaga la luz dando las 8:00 pm. Al caer la noche, se convierte en un horror, aunque después de esa hora, las paredes se vuelven mágicas: nos ayudan a pelear con dragones que aparecen en las ventanas, conejos diabólicos que se comen a los niños no muy valientes. La cama se convierte en un campo de batalla: tengo que luchar con los dragones con dientes de espada. Mi hermano en su mundo, perdido en los brazos de Morfeo, me deja sola. Al batallón de Dinos, no lo puedo vencer. Su líder me impone temor: siempre mirando desde la ventana...
- ¡Es un horror!, - me grita.
Me defiendo, pero detrás de mí, otro batallón de osos que no dejan de atormentarme diciendo: Eres muy miedosa, no puedes con nosotros.
Todo toma vida, me quiere vencer el miedo... Me empiezo a transformar. De la nada, me sale una cola de dinosaurio que me da poder y al fin se me olvida que soy miedosa...
Solo fue un sueño...