Por Carolina García
II. INFANCIA
Por Carolina García
II. INFANCIA
Por Julio César
VIII. EL CLUB DEPORTIVO
A los 12 años, se armaban las “cáscaras” de fútbol en la primaria dentro de las actividades deportivas. Muchos de los cuates se enojaban, hacían pucheros y ese tipo de cosas porque no los dejaba pasar en la defensa. Eso era divertido. Un cuate de la primaria, Salomino, me invitó a asistir a un club para los entrenamientos donde él no tenía mucho tiempo de empezar a asistir. Y me invitó pensando en que me pudiera quedar ya fuera en la defensa o en otra posición similar pues contaba con un buen tiro libre. A este club lo llamaremos LAS PANTERAS VOLADORAS. Sólo entrenaban por la tarde en la cancha de fútbol de una preparatoria conocida como Los Ángeles de Charlie y Winona, la cual queda a 3 calles de donde vivo.
Un día asistí con ropa cómoda para los entrenamientos como había quedado con Salomino, (por cierto, ese día se me hizo pesado el entrenamiento) y uno de los pocos que tenían un buen tiro libre en las prácticas, al final del entrenamiento mencionó los documentos que se necesitaban para poder ingresar al club y que se tenían que entregar lo antes posible. No los llevé porque a “su servilleta”, nunca le ha llamado la atención el pertenecer a algún club deportivo de fútbol soccer como jugador, aunque sí practicar otros deportes. Me ha llamado la atención el baloncesto, el voleibol y el atletismo. Aunque no sea bueno, hago lo que se puede. Además de que estábamos a 8 meses de terminar la primaria; salir de vacaciones de verano y posteriormente ingresar a un nuevo ciclo escolar que era la secundaria. Cabe resaltar que su servilleta, se quedó en el turno de la tarde y al final no pudo ingresar al club deportivo.