Estaba MARIO muy contento,
en su Taller de Escritura Creativa
escribiendo bellos versos, que de su corazón salían.
¡Pobre Mario no sabía!
Que la Catrina embelesada lo veía,
pues de sus bellos versos, enamorada se sentía.
Y muy pronto se lo llevaría
para que sólo a ella le escribiera poesía.
(MARIELA)
YURIANA escribiendo estaba
el poema del Conejo en la luna,
cuando de repente su bolígrafo no encontraba.
Cuando de repente, la Huesuda le dijo:
-De esta no te salvas,
porque la maestra Olga te reprobaba
si no le cantaba.
Y la calaca esperando estaba.
(OFELIA)
Estaba HÉCTOR sentado frente al mar
cuando de repente la Calaca comenzó a gritar:
¡Tu hora ha llegado para con la Flaca bailar!
Y tus versos no te van a salvar.
(FLOR)
MARIELA escribiendo cuentos andaba
cuando la calaca la vio,
pronto la huesuda encontró
una hoja que a la joven se le cayó,
de hombres lobos y pactos
sus cuentos la calaca leyó y le encantaron tanto,
que al panteón se la llevó.
(YURIANA)
¡Ay, qué dolor y qué tristeza!
decía la Calaca llorando en el panteón.
¿Qué te pasa, te rompieron el corazón?
preguntó el enterrador con presteza.
-Para nada-, ella respondió,
mi wifi falló y aquí la señal es mejor.
-¿De qué son esas lágrimas, entonces?
-¡Silencio! No escucho si hablas a grandes voces.
Escucho los textos de grandes autores
y talentosos, aunque jóvenes.
¡Tengo una gran idea!
¿por qué no pones una academia?
Te traes a los de Letras de Pandemia
para que escriban y te lean.
¡Me parece que es lo mejor!
para darle paz a mi corazón,
y mucha luz a mi panteón,
con puro talento al por mayor.
(LETRAS DE PANDEMIA)