(Informe sobre la situación...)
Por Héctor
Naomi leyó con ansiedad y decepción creciente el folleto que la visitante había dejado sobre el sofá. Y es que estaba segura de que se trataba de algo así como un manual de defensa personal: era la primera vez que veía en persona a una mujer que se parecía tanto a una de esas muñecas con las que jugaba. Al menos fue lo que dio como respuesta al regaño-pregunta que le dirigió Aurora, al sorprenderla devorando el folleto.
El ceño fruncido de Naomi comenzó a relajarse y dio paso a una tímida sonrisa cuando Cecilia -que así se llamaba la visitante y colega de Aurora-, después de arrancar una hoja de papel (en la que escribió haciendo un esfuerzo porque esta vez fuera legible su letra) y ofrecerla a su infantil interlocutora, le decía: "Buscate eso en San Google si querés saber la verdad sobre las brujas", "Silvia... ¿Federi....", "Federichi, ¡tenés que hacer así con la mano cuando pronunciés el final del apeshido!", puntualizó Cecilia con una infantil -es decir: sincera e imperecedera- sonrisa.
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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.