Hoy fue mi primera noche en las calles de la ciudad. Ahora todo tiene un color diferente: lo veo más gris de lo normal. ¿Será que perder las ilusiones tiene como resultado un porvenir gris y sin sentido ¿Será que todo apesta?
Como sea, no creo que nada cambie. Lo único irónico en todo esto es el porqué. La misma pregunta que
yo me hacía cuando tenía vida y les miraba de lejos, tratando de responder a eso: ¿Por qué?
¿Por placer? ¿Porque no tienen más opción? ¿Porque no saben trabajar? ¿Por qué? Tantas historias,
tantos motivos. Y ahora yo aquí, en la misma situación: sin nada, sin nadie, sin una puta oportunidad.
¡Ja! Oportunidades… ¿Cuántas tuve enfrente y no las tomé? Creo que casarme hubiera sido mejor que
esto. ¿O no?
Pero, ¿qué mérito tendría ser una aburrida ama de casa maltratada? Al lado de un hombre al que
finge querer porque la provee. ¡No! Creo que al fin y al cabo, ¡estoy mejor así! Como la puta…
que vende placer, que se da a cambio de mucho o de nada. Triste. Así debo sentirme. ¿O no? Al menos,
¡así se sentiría mi madre si me viera!
En fin, por lo menos hoy no fue tan malo, gané dinero y el tipo con el que me fui no era tan mal
parecido; creo que tuve suerte y nada malo me pasó. A excepción de la discusión con otras chicas
porque ésa era “su zona”, “su esquina”. ¡Malditas perras!, como ellas dicen. ¡Ni que la calle les pertene-
ciera! O tal vez si: la vas haciendo tuya, a tu manera. ¿O es que ella te transforma a ti?
Ya tengo una semana siendo ”de la vida galante”, como decían los abuelos. ¡Jajaja! Me acordé del mío:
siempre formal y serio. ¿Quién diría que atrás de tanta formalidad había un cabrón con otra familia!
Y hablando de hombres, ¡creo que cambié de gustos! Si es que aún los tengo. De entre todas mis nuevas
experiencias, creo que atesoraré una. ¡Qué raro atesorar una relación pagada! Pero no importa. Me
gustó. Me gustó todo de él, a pesar de su edad. Él sí era lo que se dice “ todo un caballero''. Qué tonta,
¿no? Yo, Susana, una tonta prostituta romántica que piensa en su caballero, ¡cual Quijote en busca de su
Dulcinea!
Y es que fue tan lindo desde que me miró y me abordó hablándome con propiedad y elocuencia;
conquistándome paso a paso. Aún tengo conmigo la rosa que me dio él: mi Quijote. Y yo: su Dulcinea,
pues así me llamó y dijo que me había buscado desde hace tanto. Eso me hace volver a sonreír:
recordarlo y anhelarlo. Un anhelo vago, pues no sé si volverá.
Ya hace un mes que no quiero nada. Pues no cualquiera puede darme lo que anhelo: mi Quijote. Ni el
mejor sexo se compara con la sensación que me provocó ser amada por unas horas. Y heme aquí: en mi
calle, donde lo conocí. Sí, mi calle, pues ahora es ahí donde revivo su recuerdo; esperando su retorno.
Sé que no volverá. Mi corazón me lo dice y me siento consternada. Amé sin más nada, a un hombre que
me pagó por sexo. Y me quedé otra vez sin nada, ¿o no fue así? Es que él me dio las ganas de sonreír, de
ser alegre; de ver todo con un tono menos gris y más vivo. Sí, vivo como los colores de la ciudad
nocturna que me acogen y me abrigan en su silencio caótico y exótico que sólo vemos las putas de la
vida galante.
El fin.
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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.