Por Mariela
Una vez el Señor Ciempiés regresó temprano a casa, sus cuatro hijos asombrados y felices estaban.
Pasaron tres días y el Señor Ciempiés de casa no salía, solo triste sonreía.
一¿Qué le pasa a papá?一 los hijos ciempiés se preguntaban, mientras desconcertados se miraban.
Un día a la hora de la cena, el Señor Ciempiés les dijo:
一 ¡Hijos, pónganme atención, que les diré un notición! Comer tres veces al día no es bueno, me lo dijo el señor doctor. Desde ahora en adelante comeremos una vez por día. Que quede claro hijos míos: no habrá postre ni golosinas. Si me hacen caso, no les miento, pronto volar podrán de tan livianos que estarán.
一Volar, ¿como Superman?一 preguntaron con asombro.
一Sí, si me hacen caso一 contestó el Señor Ciempiés con una sonrisa en el rostro.
Al día siguiente no pidieron desayuno, aunque el estómago les dolía. Su sueño era volar y por verlo hecho realidad dispuestos a morir estarían.
一Tenemos que resistir, ¿acaso volar no ha sido nuestro sueño?一 se repetían.
Pasaron los días y los hijos ciempiés cada vez más vacíos y tristes se sentían.
一Si tristes estamos y lloramos, nuestros esfuerzos de nada servirán. ¡Mejor sonriamos y pongámonos a cantar!一 les decía de vez en vez su papá.
Una noche muy fría todos juntos se durmieron y cuál fue su sorpresa que cuando al despertar volando estaban. Y en un bello jardín de flores perfumadas, desde entonces vivieron.
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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.