Por Ofelia
Eran vacaciones que acostumbraba a tomar cada año. Aunque para mi mala suerte era un viernes 13, decidí no interrumpir mis planes y continuar el viaje. Ya estaba planeado y algo salió mal, sin embargo, no quería tomar en serio lo de viernes 13, pues me decía: "son meras supersticiones".
Antes de salir de casa pasó un gato negro, me asustó, ya que no dejaba de mirarme. Corrí apresuradamente, ya era la hora de subir al bus, no lo podía creer. Al bajar del taxi: del cielo me cayó la bendición de una paloma; ya era demasiado y quería aferrarme a que no hay días malos.
Por lo apresurada que iba, tropecé y mi maleta se abrió, tardé en levantar mis cosas y ya no alcancé a abordar el bus; tuve que esperar la segunda corrida, en eso me senté a esperar... ¡Lo que me faltaba! Me distraje por un instante y mi maleta desapareció, enojada, decidí regresar a casa y no salir cuando sea viernes 13.
Es un relato bastante interesante. Realmente refleja situaciones diarias en las que se presentan elementos de la mala suerte. Me gustó la parte de la bendición de la paloma; es un recurso bastante cómico. Saludos.
ResponderBorrarGracias. Lo de la bendición fue real,en una mañana antes de entrar al trabajo, no fue muy agradable. Aunque dicen que es buena suerte. Meras supersticiones🙈
ResponderBorrar