15 diciembre, 2023

La Tierra se interpuso entre los dos

II

Nadie me creerá lo que estos ojos llegaron a ver. Es una historia que pasó hace mucho, mucho tiempo, en el que un ermitaño conoció a los Ministros del Juicio. El Ermitaño se convirtió en tal, pues había cometido un crimen. Todo parecía transcurrir sin sobresaltos hasta que la rueda de la fortuna, señaló el día aciago en que nos llevó a la emperatriz Hamala, del reino de Alejandría, a dictar  la sentencia para buscar por mar y tierra, por bosques y desiertos al Ermitaño para que pagara su crimen. 

Afortunadamente, el Ermitaño hacía tiempo que se había arrepentido de su crimen y se llenó de templanza. Salió al frente de su ermita, exhaló y se fundió ante la luz del sol y pidió perdón. Nadie pensó que el emperador, llamado Teodoro y esposo de la emperatriz Hamela, lo había perdonado. 

La emperatriz había contratado al Diablo para vengarse del ermitaño; pero la Sacerdotiza del Sol, le llevó al Ermitaño la buena nueva de su sentencia de perdón del emperador Teodoro.

La presente narración es producto del Mini Taller de Escritura, escritos durante el evento Eclipse en PILARES, en  Parque Abasolo.  





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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.