II
Nadie creerá lo que estos ojos llegaron a ver. Es una historia que pasó hace mucho, mucho tiempo, en el que el Ermitaño conoció el juicio por primera vez. Todo parecía transcurrir sin sobresaltos hasta que la rueda de la fortuna se encontró una emperatriz con aspecto angelical. Era símbolo de la buena suerte. Todas las personas que llegaban a verla quedaban maravilladas.
El Sol era uno de los símbolos más importantes y poderosos entre toda la gente. Por otra parte, el Diablo era lo opuesto: lleno de oscuridad, nadie quería saber de él. La Sacerdotiza conocía mejor al Diablo y sabía que él no era tan malo como todos imaginaban...
La presente narración es producto del Mini Taller de Escritura, escritos durante el evento Eclipse en PILARES, en Parque Abasolo.
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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.