De Rosario
Un comedor común y corriente. Las luces encendidas, a puerta cerrada.
IRMA: (Entra, algo nerviosa. ) Hermana, ¿Cómo has estado? ¡Te he
extrañado un montón!
CRISTINA: (Sentada y a la espera. Algo molesta e impaciente.) ¡Bien, gracias! Creo que eso lo debiste pensar antes de colgarme el teléfono la última vez.
IRMA: (Cabizbaja y apenada) Lo siento mucho. ¡Te he extrañado! Es que... te amo. ¡Perdóname! Reaccioné muy mal la última vez.
CRISTINA: (Suspira profundamente y luego sonríe). Ya lo sé. Entiendo que
tuviste un mal día, pero me lastimaste… Sabes perfectamente que eso nunca
cambiará el hecho de que somos hermanas. Te propongo iniciar de nuevo y tratar
de olvidar ese incidente. ¡Yo también te amo! Y deseo que podamos seguir tan
unidas como siempre.
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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.