Escena 1
De Mariela
Un grupo de gatos reunidos en torno de una fogata. Las orejas alargadas y puntiagudas proyectan varias sombras alrededor. A la luz
de las llamas se pueden ver ojos brillantes.
Carcal: (Adusto) Las condiciones en las que se encuentra el Gran Patriarca han empeorado, si no
hacemos algo pronto temo que dentro de poco morirá. (La multitud al escuchar la noticia se lamenta) Es por eso que los
he llamado, debemos decidir qué hacer.
Aldeano 1: ¿Qué podemos hacer si ni siquiera el gran Chamán logró
curarlo, en su lugar, él enfermó presa del mismo mal? (Gime)
Aldeano2: (Sollozando) Los dioses nos olvidaron, ¡Se cumplirán las profecías señaladas por los astros
y uno tras otro, la raza de félidos Ren será aniquilada! (Cae sobre sus rodillas.)
La multitud llora y se lamenta.
Carcal: (Impaciente) ¡Calma! No los he reunido aquí para escuchar sus llantos. (La multitud se apena) Quizá haya una solución. Dejen de lamentarse y escuchen. (El rostro de la multitud se ilumina y se vuelve expectante). Las profecías que fueron reveladas al Gran Chamán auguraron que sobre nosotros caería un mal, sin embargo, hace apenas unos días, antes de caer enfermo, el Gran Chaman encontró algo que podría salvarnos. Todos sabemos que nuestra especie está casi extinta, nuestro pueblo ha logrado sobrevivir permaneciendo oculto del mundo, hace mucho que no sabemos nada de él ni él de nosotros, sin embargo ayer llegó un forastero, fue traído por el Gran Chaman (silencio). Lo he visto con mis ojos, es uno de nuestra especie. (Asombro, desconcierto general) Dice venir de una aldea al otro lado del valle. (Murmuros. Carcal hace una pausa) Y lo más importante: dice tener una cura. (Triunfante) ¡Existe una cura!
Aldeano3: (Furioso)
¡Si es un forastero, es un traidor y debería estar muerto!
Carcal: (Irritado) ¿Acaso
no entiendes?, ¡Tiene una cura!
Aldeano3: Tú eres el que no comprende: son enemigos que
debemos eliminar, tiene que morir, hazlo traer ¡Yo mismo lo mataré! (Saca un machete)
La multitud comienza a
gritar, secundando al aldeano 3.
Carcal: ¡Calma! Lo traeré, pero no para matarlo, tienen que
escucharlo, está dispuesto a ayudar.
Mira a un aldeano y le
hace señas, el aldeano desaparece y vuelve con el forastero; todos lo miran con
un dejo de asombro y de menosprecio; el forastero mantiene una sonrisa en su
rostro, con una expresión traviesa saluda a todos con la mano en el aire.
Carcal: Se llama Felis, dice haber visto una profecía sobre
nuestro pueblo y entonces marchó en nuestra búsqueda.
Aldeano 3: ¿Cómo sabemos que eso es verdad y que él no forma
parte de la tribu que en el pasado quiso extinguir a nuestro clan? (Se escuchan murmullos)
Aldeano3: (Girando, mira
a todos mientras grita) ¡Más nos valdrá terminar con su vida! (Hacia Carcal) Antes de que él, termine con la nuestra. (La multitud vocifera: ¡muerte!)
Carcal. ¡Basta! ¿No comprenden que si no recibimos su ayuda moriremos? Cada uno de nosotros sucumbirá por la enfermedad. (Al aldeano 3) Si es un traidor como dices, tal vez encontremos la
muerte más rápidamente de lo que ya estaba fijado en nuestro destino. (Hacía todos) Pero si no lo es y matamos
al forastero como exigen, estaremos matando la única posibilidad de sobrevivir. Si es así, ¿Acaso no es mejor confiar en él y ver si logramos sobrevivir?
La multitud cuchichea.
Carcal: El forastero me ha dado muestras de buena voluntad: ha entregado un mapa de su aldea, quiere que vaya con él. Asegura que sus
compatriotas nos tenderán la mano y nos darán la medicina.
Aldeano1: (A todos)
Carcal es el más sabio de entre los que estamos aquí. Si él dice que el
forastero nos ayudará, es probable que así sea. Yo confió en él.
La muchedumbre secunda
al aldeano 1.
Carcal: Propongo que un grupo de nosotros marchemos con Felis
rumbo a su aldea al amanecer. Quienes estén dispuestos a venir, levanten la mano
ahora.
El aldeano 3 con un
aspecto fiero es el primero en levantar la mano, después de él, le siguen el
aldeano 1 y otros dos que parecen ser muy jóvenes.
Carcal: Muy bien. Si son todos los voluntarios, terminemos la reunión. (Hacia los voluntarios y Felis) Arreglemos nuestro viaje.
Felis con un gesto burlón mira a los aldeanos mientras sale junto con Carcal y los voluntarios, los aldeanos todavía asombrados miran a Felis con miedo)
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ResponderBorrarTIP: Las acotaciones (si las hay), pueden ir en cursivas (como las puso Mariela. Visualmente ayudan a separarlas del diálogo). Y las acotaciones generales, van sin paréntesis porque ya están fuera del diálogo de alguno de los personajes.
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