21 diciembre, 2020

El duende y la llaves

 Regresaba de visitar a mis familiares cuando en el umbral de mi puerta busqué las llaves en mi bolsa. Entre tanta cosa que toda mujer siempre carga, no aparecían. La había dejado adentro de la bolsa, en un compartimento con cierre. Lo abrí y no estaban. ¿Ahora cómo entraré a mi casa? Saqué todo, ¡ y nada! Llamé a mis familiares para saber si las dejé en su domicilio, ¡y nada!

En fin, mi madre llegó en mi auxilio con una copia. Entré a la casa y nuevamente busqué en todos lados: no estaban. Tomé la bolsa, la vacié, la sacudí, ¡y no salió nada! Molesta, acomodé todo de nuevo, pensando que tendría que sacar otras copia. ¡Y recordé que el duende de la casa, todo movía de lugar! Molesta, le dije: "¿Ya te divertiste?  ¡Regresa las cosas a su lugar!" 5 minutos después, ¡las llaves, en la bolsa encontré!


1 comentario:

  1. Fantástico. Es un relato que expresa una creencia popular relacionada con las travesuras de los duendes. Esa picardía que tienen para ocultar objetos y hacernos pasar un mal rato. Saludos.

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.