09 diciembre, 2020

Juntos

Por Juan Francisco 


Hijo mío, pequeño de mi corazón:

No sé cómo decirte esto. Se me quiebra el corazón sólo de pensar en darte esta noticia. Quizás no lo entiendas al inicio, pero sé que el tratamiento y tu cuerpo te harán entender lo grave de la situación. No quiero que te rindas. Juntos saldremos adelante. Tomaré tu mano cada vez que vayamos al médico. No la soltaré. Perderás tu lindo cabello rizado. Poco a poco se irá cayendo como lo hacen las hojas de los árboles. Y como los árboles florecerá de nuevo. No te dejaré solo mi niño. Estoy contigo, siempre lo estaré. Tu cuerpo tiene una enfermedad que te causará daño. Pero no temas, por favor. No te asustes mi cielo. Lloraré contigo cuando te duela. Al igual que tú, tengo miedo. Seremos valientes cariño. Vamos a hacer que esta enfermedad abandone tu cuerpo. Eres un niño muy fuerte. Sé que lo lograrás. Te prometo que lo lograremos. 

Te quiero mi pequeño.

 

Tomo entre mis manos la carta de mi madre. Aquella que me regalo cuando me dijo que yo padecía VIH.  Hoy, tres años después, ella sigue a mi lado y yo sigo luchando con la fuerza que me queda para salir adelante.





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