Como
un rayo que destroza la más dura barrera,
esa
es la violencia que supera al dolor físico.
Ráfaga
mortal que destroza el corazón con fiereza
al tiempo que carcome las lágrimas del ser caleidoscópico.
Los
golpes hacen sangrar la piel del que los recibe.
En
cambio los insultos y burlas matan por dentro;
ahí,
en lo más profundo del alma que sufre.
Asesinos
del espíritu sacudido por el desencuentro.
La
cicatriz con el tiempo se apaga,
pero
no el rechazo que experimenta el niño pequeño.
Una
vez que algo en la mente se graba
nada
evita que permanezca como un oscuro sueño.
Los
seres que más amas te han apartado
mientras
se reían de ti, de tu cuerpo, de tu ser.
Ahora, en el abandono, no te queda más que ver
Que
quizás alguien podría haberte amado.

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.