Por Alan Emmanuel
Narración de Violencia Física, desde el punto de vista de quién la ejerce.
¿Noviembre?
Sigo bebiendo para ahogar mis tristezas. Te veo en la puerta y recuerdo tus falsas promesas: de que yo sería tu prioridad, tu amigo, tu amante, tu todo. No soporto esos momentos en los que cuando estás con tus amigos se comienza a dibujar una sonrisa en tu cara; tampoco soporto cuando tardas más de cinco minutos en contestar mis mensajes, e incluso me ignoras. Siento recorrer la sangre por mi cuerpo y venas, va galopando una rabia incontenible en todo mí ser. Aún me sigo preguntando si es que me tienes un poco de aprecio, cariño, un poco de amor.
Hago una pausa y aunque trato de calmar mis pensamientos, las voces en mi cabeza, empujan mis puños llenos de ira y enojo hacia ella, uno tras otro, desenfrenadamente: a su cara, en el estómago. Su sangre brota con un rojo carmesí, que me da placer. Mientras más golpeo, más alivio tengo. Por fin te quedas callada y sólo eres para mí. Al ver ahora tu rostro lleno de sangre soy feliz. Otra vez en mi mente se repite una y mil veces la frase: sólo eres para mí.
Narración de Violencia Psicológica, desde el punto de vista de quién la ejerce.
Cuando la miro veo su fragilidad, la dibujo en mi cabeza como ama de casa perfecta, con mis camisas planchadas, la comida hecha, los niños bien cuidados. Hice bien quitarle la responsabilidad de trabajar y que dejara de utilizar ropa que no va con ella, nada de tacones ni faldas, eso es para zorras. Qué más puedo decir de mi tontita, ella hace bien en quedarse callada, en estar siempre lista cuando yo lo dispongo, pues para eso trabajo, para darle gustos y que no le haga falta nada. Bien lo decía mi familia, una mujer debe ser sumisa y cuidar a su esposo abnegadamente, algo de lo cual me siento satisfecho es haberle sacado de la mente esa estúpida idea de estudiar, las mujeres deben estar en casa, cocinando, lavando, como decía un famoso ex presidente son lavadoras con patas. Ni que decir de sus tontos, estúpidos y raros amigos, hice bien al alejarlos de ella, para que no le metan ideas. Y por supuesto la bruja de su madre, siempre chismosa, así como toda su familia, una bola de chiflados, que no le aportan nada y que solo quieren que fracase nuestro matrimonio. Yo le noto más feliz más contento, pues sabe que le doy todo a manos llenas y que jamás ni en un millón de vidas encontraría a un esposo tan dedicado y trabajador como yo.
Hola Alan, son excelentes narraciones. Expresas en ellas elementos que son constantes en las relaciones destructivas. Esa justificante que crea una persona que violenta a otra (es por su bien) demuestra la ceguera y el mal funcionamiento de la mente del agresor. Se trata de una alteración de la realidad en la cual sus acciones son funcionales y perfectas, cuando la verdad es totalmente diferente. Me agrado que retomaras tantos elementos presentes en las relaciones donde se presenta la violencia. Es una forma de demostrar todas las caras que tiene la violencia en contra de las mujeres. Eso nos motiva a ser más conscientes de esa problemática tan presente en nuestro país. Saludos.
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