04 diciembre, 2020

Carta de despedida

Por Alan Emmanuel


Sin lugar, sin hora, sin día, sin fecha.

 

Carta de despedida para los corazones rotos:

En este punto, las imágenes se ven desvanecidas. Los buenos recuerdos se quedaron guardados en un baúl, y no es porque quiera negarlos, al contrario, considero que es mejor seguir adelante, fluir, que las heridas cicatricen, y mirar al porvenir. 

Hubo muchas fallas, por ambas partes, pero mis errores y acciones no las hice con dolo, traté de dar lo mejor de mí. Siempre imaginaba una línea recta, un camino ascendente, desde pequeños se imponen ideales románticos, un amor inquebrantable, fidelidad eterna, fechas sagradas. Como si un simple número determinara el bienestar y la felicidad. Cuando entregamos nuestro ser, el mundo que vive en nuestros corazones, queremos que sea recíproco. Lamentablemente a veces no resulta así. Las relaciones requieren voluntad, diálogo; es aprender a ceder, el amor no es estático, se va transformando, al igual que nosotros como individuos. 

Es por eso que te digo a ti, corazón roto, que lo dejes ir.  Que ya no pienses en esos malos momentos. No te tortures más, recordando. Quizás te fallaron, quizás te mancillaron. Escribe en estas líneas, desahógate. Tienes este espacio para exponer una última vez tu dolor. 

El corazón escribe: aún recuerdo en carne viva la humillación cuando menospreciaron mi cariño y afecto, duele recordar cuando me compararon con viejos amores, el aislamiento, la crítica hacia mis gustos y aficiones personales en todos los aspectos. Hiere el alejamiento y frialdad de las personas a quienes entregué mis días, parte de mi vida. Pero yo te respondo, corazón roto, que debes aprender a amar, a trabajar en ti, en tus miedos.  Amarte a ti, tal como eres. No esperar aprobación, no mendigar por amor. La vida es dura, no siempre es lineal y las cuestiones del amor no escapan a esa lógica. Debes sembrar en ti el amor, fortalecer tu ser, amar sin apegos, y recordar que la vida es un viaje, las personas pueden acompañarnos un tiempo. Es preferible y sano querer bien, que querer hasta el infinito.

 

1 comentario:

  1. Es una carta excelente, la verdad. Muy bien Alan. Haces una reflexión fenomenal sobre lo que debe hacerse ante el dolor que llega a dominar el corazón. Uno puede llegar a amargarse, a encerrarse en ese dolor, ante el sufrimiento de los desamores o amores no correspondidos. Pero no solo de amor se sufre, también a lo largo de nuestra existencia padecemos el dolor de los sueños no alcanzados. Ante todo esto no debemos rendirnos, como expresas, sino mirar hacía adelante y seguir luchando. Saludos.

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.