15 diciembre, 2020

Silencio

Por Alexis

Un doctor inicia su día con la rutina normal. Llega al hospital, saluda a todos:  doctores, enfermeras y pacientes como es de costumbre. Al detenerse por un momento a conversar con un colega, observa que detrás de éste, pasan siluetas que no les toma importancia, pero ve por un segundo, una silueta que le llama la atención, pero no sabe el porqué.

Ya en su consultorio, pensando sobre aquello que le ocurrió, él piensa que fue un paciente que ya conocía, cuando se convence de que fue eso, tocan la puerta; sabe que es su primer paciente del día. Cuando abre la puerta, le queda claro el porqué le llamaba la atención la silueta que observó hace un rato.

Por un segundo se sorprende. Cuando intenta decir algo, sólo da un saludo formal: "Bueno días",  y la invita a pasar. Ella le regresa el saludo, sólo agregando la palabra "doctor". Mientras él se dirige a su escritorio,  su mente es un caos y no sabe qué decir, ni qué hacer. Su cuerpo se mueve solo. Inician una conversación normal paciente-doctor, pero ambos desean decir más, pero no saben cómo. Él se concentra en escribir las respuestas que ella proporciona, él levanta su mirada tratando de observar el rostro que dejó de ver por un largo tiempo y trato de olvidar. 

La mira y su mente estalla con recuerdos felices, tristes, amargos y cada uno de esos recuerdos los aprecia con tanto cariño y él se pregunta: ¿Le está yendo bien en su vida?, ¿Por qué no puedo decir más que estas preguntas de rutina?, ¿Por qué tengo miedo de preguntar sobre qué fue de ella? Mientras él seguía haciendo esas preguntas, una y otra vez, no le despegaba la mirada. Pero ella miraba a través de una de las ventanas del consultorio, cuando harta de regresar su mirada al papel, observa que ella tiene las manos haciendo ese gesto que realiza cuando está nerviosa. Le da gracia que siga haciendo ese gesto después de tanto tiempo.

Esa felicidad es momentánea ya que recuerda que había escuchado que se había casado hace algunos años. Ahora recuerda por qué tenia miedo de preguntar sobre su vida. Sabe que ella es feliz. Una parte de él se entristece, pero otra se alegra que ella sea feliz. Con el pensamiento, dice: "Me alegro por ella". Regresa su mirada al papel que tiene enfrente suyo.

Ella sigue nerviosa y no se atreve a mirarlo, cuando logra tener un poco de valor y dirige su mirada a hacia él, nota que él esta concentrado escribiendo, ella sonríe levemente sabiendo que no ha cambiando en estos años. Escuchó que él también se había casado. Se pregunta: ¿Por qué  no me dijo?, ¿Por qué no digo nada? Mientras sigue pensando en eso, llega a la conclusión de que no tiene derecho a saber de él, ya que ella tampoco le dijo nada sobre su vida y se alejo de la misma manera.

Finalmente, termina la cita. Sólo se despiden con un simple: "Adiós". Mientras ella se dirige a la puerta, él sigue pensando  que debe de decir algo, pero no le salen las palabras. Cuando ve que ella abre la puerta, su mente le grita desesperadamente que diga algo , sabe que no quiere que termine así esta situación y finalmente dice: "Me alegró verte de nuevo". Ella al escuchar esas palabras voltea y le regresa esa frase a su modo, con una sonrisa que refleja lo mismo y finalmente se cierra esa puerta. 


1 comentario:

  1. Excelente Alexis. Se trata de un relato que te deja pensando en un mar de cosas. Me agrado mucho la forma en que se desarrolla la trama. El desenlace es magistral. Al final él logra decir algo (quizás no lo que quería pero si algo significativo) y ella responde con un silencio que lo dice todo. El hecho de llevar tu relato a un escenario como un consultorio me parece original al igual que la historia de los protagonistas. Saludos.

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.