17 marzo, 2021

I / Nacimiento

Por Julio César

I. Nacimiento

¿Cómo escribir una historia? Esa es la pregunta del millón como dicen por ahí o esa es la gran pregunta. Para comenzar, esta historia parecerá un drama, telenovela o un capítulo de La Rosa de Guadalupe con giros inesperados llenos de aventuras de igual manera inesperadas, pero con un gran final feliz. Cabe mencionar que hay personas que se van por las ramas y se siguen de largo con esas ramas y no hay cómo pararlas. Esta historia contiene -nada más un poquito- de esas ramas, pero nada de qué preocuparse.

La gran historia comienza en la lejana década de los 80’s cuando el mundo era más joven y bello, era un sábado por la mañana como cualquier otro nada fuera de lo común del mes de enero, mi mamá se preparaba para ir al trabajo. Prácticamente era uno de sus últimos días de trabajo, el motivo era que esperaba tramitar su permiso de maternidad, ya que contaba con 8 meses de embarazo de su servilleta. Ella trabajaba para una empresa por acá en Zitácuaro, Michoacán a la que llamaremos “LOS TRITOMANES S.A. DE C.V.”, en el área administrativa en recursos humanos. Mi papá trabajaba en la misma empresa como jefe de departamento de calidad.

Él había salido de viaje en esa semana al D.F. (hoy conocido como CDMX) para realizar unas actividades de la empresa y regresaría el fin de semana, aprovechando esos días, realizaría los trámites correspondientes en un hospital para que su servilleta naciera por esos lugares, como lo habían planeado que se realizaría y de paso iría a visitar a varios familiares en el estado de Morelos, al fin que le quedaba de paso y le había comentado a mi mamá que pasaría. Cabe mencionar que para viajar de Zitácuaro a CDMX se hace un tiempo de 2 a 2:30 hrs. en carro propio, por la autopista.

Durante el transcurso de la casa al trabajo de mi mamá, no hubo problemas, pero durante la jornada laboral en la empresa, ella habló con jefe sobre el tema del permiso de la maternidad, pero su jefe se opuso entrando en una discusión por el tema del permiso de la maternidad porque no estaba de acuerdo por el pago de los gastos que esto conlleva y realizar algunos de cambios de personal que implicaría realizar. Por desgracia, simplemente tomó la decisión de correrla del trabajo (estas prácticas desleales hacia la mujer todavía se practican en algunos lugares de trabajo, y quisiera que eso cambiara). Mi mamá le dio coraje, ira, impotencia y otros sentimientos encontrados por la bajeza por la forma en que la trató su ahora ex jefe, sinceramente como para  darle unos buenos golpes al jefe por quererse ahorrar unos pesos. Mi mamá al tener todas estas emociones encontradas, se fueron al bebé, afectándola a ella, haciendo que presentara síntomas del parto. 

Una compañera de la oficina que por cierto no tenía mucho que había ingresado, le preguntó si se encontraba bien; mi mamá sólo se limitó a decir que sí y realizó 2 llamadas: una fue para hablarle a una amiga de suma confianza para que la recogiera. Pensó la amiga: “debió de haber pasado algo y quiere que la acompañe para algún trámite o la otra es ya viene el bebé, pero eso poco probable” y se apuró en ir. La segunda llamada fue para mi papá, para esos momentos ya debía estar en la casa con los familiares en Morelos, pero en la casa le respondieron que mi papá todavía no llegaba, todavía seguía en el DF. realizando los trámites del hospital, pero cuando llegara a la casa le comentarían sobre la situación y para que se regresara. Sin forma de comunicarse con mi papá, para esos años la telefonía móvil aquí en México era rara o no había. Retomando la historia, mi mamá recogió sus cosas y se fue de la oficina para trasladarse a la entrada de la empresa y esperar sola, le preocupaba que no pudiera llegar la amiga y diera luz ahí. El nudo en la garganta que tuvo que aguantar mi mamá. Por fin, después de 20 minutos llegó en el transporte público la amiga, toda apurada a la empresa, la recogió, se regresaron en el transporte público a la ciudad. Por cierto, no había contado que la empresa estaba en una zona fuera de la ciudad. Mi mamá le contó todo en el camino a su amiga, pero sin que escucharan los otros. Tomaron la decisión de ir a la casa para dejar las cosas que sacó mi mamá, recoger algo de dinero y algo de ropa, para poderse trasladar al hospital del IMSS. De distancia de la casa al IMSS, para los años 80’s era de extremo a extremo de la ciudad. Por cierto, fue todo un drama porque no encontraban un taxi y dispusieron de la técnica “corro que corro, pero corro que corro, pero ¡ya!” pero a velocidad en la que pudiera correr mi mamá para encontrar uno. Por ahí en el camino, a lo lejos pudieron alcanzar uno, le hicieron la parada, se subieron y a treparse antes que se lo ganen para poder llegar al hospital del IMSS, no le dijeron nada de la situación al chofer, sólo se limitaron a decir al lugar donde querían llegar. Al llegar al IMSS, encontraron solamente a la guardia de turno.

La guardia de turno la reviso, comentó sobre los principios del parto y como no había personal médico para poder atender el parto, quienes podían atenderla en la clínica más cercana, era en Tuxpan (un municipio colindante cercano a Zitácuaro, rumbo a Morelia como a 50 minutos de distancia). Mi mamá y su amiga les comentaron que las llevaran en la ambulancia por si algo pasaba y por mayor comodidad, pero la genial respuesta de la guardia de turno les dijo: “la ambulancia no tiene gasolina para poder realizar el traslado a la clínica y además no hay quién la maneje”. A esta respuesta hay que sumarle por lo que pasó mi mamá: estrés y desesperación por no poder ser atendida. Al salir del IMSS, fue todo un show conseguir un taxi del mismo modo que llegaron, pero ahora para poderse trasladar a la clínica de Tuxpan para ser atendidas.

Cuando consiguieron el taxi, en el transcurso del camino, el chofer notó muy raras a las pasajeras, como desesperadas, estresadas y preguntó amablemente cuál era el problema. Vaya sorpresa que se llevó el chofer cuando escuchó la respuesta: ¡mi mamá estaba en labor de parto!

El chofer se preocupó por los pasajeros y la bronca en la que se estaba metiendo. Una vez que llegaron a la clínica de Tuxpan, sólo estaba el personal de turno. Valoraron a mi mamá que estaba algo adelantada para dar a luz y que no había personal para atenderla y que la ambulancia no estaba en servicio, que el caso era ir de regreso a Zitácuaro o a Morelia. Imagínense el colmo, la desesperación e impotencia porque en esos años no había hospital privado o regional. Había un hospital privado en proceso de construcción en Zitácuaro y el Heroico Cuerpo de Bomberos voluntarios de Zitácuaro, todavía no había sido formado, hasta meses después se formaría, por una situación trágica que le pasaría al miembro fundador, “Don Miguel Ruiz”, que en paz descanse, pero esa es otra historia y el hospital regional se construiría años después a mediados de los 90’s. 

No quedó más opción que ir a Morelia para poder ser atendida como se debía. Mi mamá y su amiga en una misión titánica en la que debía cumplirse con éxito el parto, se trasladaron a la terminal de autobuses y se compraron 2 boletos para Morelia. Una vez en el transporte y en camino hacia Morelia, el chofer pervivió algo raro en las 2 mujeres y preguntó sobre lo que estaba pasando. Vaya sorpresa al enterarse de la situación “embarazosa” por la que estaban pasando y no se atrevió a reclamar, simplemente pensó: “con que no choque, llegue bien al destino y al chamaco no se le ocurra llegar en el camino, porque no sé cómo proceder. Los reclamos de los pasajeros hacia ellas o les hagan algo”. Para fortuna de todos, durante el viaje casi no subió mucho pasaje al autobús. El tiempo estimado para llegar a Morelia es de 3:30 hrs., pero ese tiempo pareció una eternidad. El chofer con su cara de desesperación le pisó a fondo el acelerador, pero sin poner en peligro a nadie, se la paso preguntando cada cierto tiempo sobre la situación y le respondieron que todo bien porque habían notado cómo se puso y no lo quisieron alterar más de lo que ya estaba. Por fin pudieron llegar a Morelia ante la preocupación y nervios de todos, pero, no pasó nada malo en el transcurso del camino, para tranquilidad de todos. ¡Bravo, arriba, arribotota sí se pudo llegar bien!

En la salida de la terminal tomaron un taxi para llegar al IMSS y una vez que llegaron a la clínica fueron atendidas por el personal médico, la revisaron y les comentaron estaba a tiempo para el realizar los procedimientos normales para estos casos, esto no pasó a mayores problemas: sólo que el bebé nació prematuro y podía cargarse perfectamente con una sola mano, porque cabía muy bien. 

Mi papá y unos primos que tiene, llegaron como pudieron hasta las horas al hospital. Mi papá les contó a las chicas del coro sobre el show por la que pasaron, empezando su la aventura: mi papá al llegar a Morelos, cansado por el viaje realizado, al ingresar a la casa y saludar a todos los que se encontraban: algunas mi abuelita, hermanas, cuñados, tías, primos y sobrinas. En este caso, las primas mayores que tengo, los familiares no dejaron mucho a mi papá descansar mucho porque le contaron el mitote de la señora y el chamaco que ya venía en camino. ¡Vaya noticia de impacto que se llevó! Mi papá se sorprendió y a su vez, se preocupó por todo. En primera, porque el cuñado andaba fuera por motivos de trabajo y en segunda, tampoco podía contar con la cuñada, porque estaba embarazada de 8 meses de su segundo bebé. ¡Qué coincidencia que estuviera embarazada y llevara el mismo tiempo de gestación! Por cierto, que mi prima nació bien y a tiempo, un mes después, por si se lo preguntaban. Regresando a la historia, mi papá les dijo a todos: ¡Este galán se les regresa! Unos primos de mi papá le dijeron que se irían con él para que no le pasara nada porque no tenía mucho de haber llegado y además tomarían turnos para conducir. Estando todos de acuerdo, aplicaron el plan patentado que todo mexicano conoce, desde el más pequeño hasta el más anciano, el cual se llama: “el plan fuga”.

Estando todos a bordo del coche, se quedaron varados en la carrera, en los límites de los estados de Morelos y el D.F por una simple razón: “Hubo un accidente”. Tuvieron que esperar horas (para ser exactos 3 hrs.), hasta que los bomberos lograron sacar a los heridos, las ambulancias aplicaban los primeros auxilios, las grúas pudieron mover los coches y los policías estaban tratando de organizar el asunto del tráfico para poder agilizar la movilidad. Mi papá, nervioso por no poder hacer nada y para ver a la señora, los primos al verlo nervioso lo calmaron al decirle que si llegarían.

Al final lograron avanzar, pero estando en el D.F. se llevaron otra sorpresa. ¡Lo que faltaba! Se atoraron por el tráfico porque se estaba realizando una manifestación de Antorcha Campesina, quienes partieron del Ángel de la Independencia al Centro histórico como es la tradición en los festejos importantes que amerite reunión multitudinaria, o para iniciar una manifestación, huelga o algún otro tipo de manifestación es punto estratégico. Retomando la historia, estuvieron cerca de 2 h. en el tráfico hasta que pudieron avanzar y salir del D.F. Del transcurso hacia Morelia no tuvieron contratiempos, pero en total se aventaron 9 hrs. de viaje, todos cansados y amolados, pero contentos al ver a la mamá y el chamaco estaban bien. Al final nada sorprendió, por todo el show el que se vivió y al final, se cuenta esta aventura, al parecer la más alocada de todas, como si fuera la historia de una película que se llama el “El gran pez”, por su similitud, porque cada vez que se cuenta se encuentra algo nuevo.

A los pocos días, la mamá y el bebé son dados de alta para que puedan regresar a Zitácuaro con mi papá y los primos. Con el paso de los meses, al pequeño se le detectó que tenía pie plano y que no apoyaba, como se debía, la planta de los pies sobre el piso, sino que lo hacía con las puntas de los pies. El pediatra simplemente recomendó que usara zapatitos ortopédicos para empezar a corregir el problema. Como era un pequeño frágil, le comentaron mucho a mi mamá que no le daban muchas esperanzas y que se fuera preparando para lo malo, pero treinta tantos años después, sigo dando lata y caminando bien.



1 comentario:

  1. Hola Julio. Es una historia bastante interesante la que redactaste. Se ve que realizaste una ardua labor de investigación sobre el momento que te vio nacer; sobretodo, el momento previo, con todos los problemas y desventuras que tuvieron que pasar tus padres. Es sorprendente que tengas tan presente cada detalle del proceso que conllevó tu nacimiento. Saludos.

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.