Por Ofelia
III
Noviembre llegó y como a todo niño, nos emocionaba la idea de salir a pedir calaverita. De la cocina
tomamos 2 calabazas pequeñas que habían comprado para coser y ponerlas en la ofrenda. Nosotros les
hicimos sus ojos y una boca un poco chuecos y les metimos una vela. En ese entonces lo divertido era
hacer calabazas o con las cajas de zapatos, la calaverita, así como ahora lo son los disfraces. Nos salimos
sin pedir permiso, lo que nos costó unos cuantos cinturonazos. Mientras como dicen por ahí: “Lo
bailado, ¿quién te lo quita?”. Nos decían: ¡No tienen necesidad! Ya que en aquel entonces te daban
dinero y no dulces. Tal vez no era eso, sino de ser un niño normal, pues en estas cosas lo veíamos bien.
Ahora con mis peques, cuando se puede, salimos a pedir calaverita. Sin necesidad de hacer gasto, se las
ingenian para hacer su disfraz.
A pesar de crecer sin mis padres, pues siempre trabajaron y no los veíamos, tuve una infancia llena de
recuerdos que no me ponen triste. Fui muy afortunada y estoy agradecida con la vida. Tuve la dicha de
tener otros dos papás: Nazario y Miguel, dos tíos que guiaron mi vida. Ambos hermanos salieron de su
pueblo y el 23 de mayo de 2020, sus manos trabajadoras descansaron, cosas del destino. Ahora son dos
ángeles, que así como llegaron juntos, se marcharon el mismo día, dejando un gran vacío en mi corazón.
Hola Ofelia. Se trata de un recuerdo sumamente significativo. Por un lado expresas que tuviste una infancia alegre y con muchas cosas agradables, como el hecho de pedir calaverita. Por el otro, expresas la perdida de dos personas que todavía son muy especiales para ti. La infancia es un proceso en el que aprendemos a vivir y también a dejar ir. Gracias por compartir ese recuerdo con nosotros. Saludos.
ResponderBorrarEs increíble. Partieron de este mundo juntos. Fue un golpe muy duro, e inesperado. Pues así es la vida. En un instante se va.
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