21 abril, 2021

Adolescencia / Cumpleaños feliz

III 

Ya casi casi cumplidos los 18 años tenía planeado trabajar, ser independiente. Claro, sin descuidar lo que siempre se nos inculcó: "estudiar". ¡Ah! Mis respetos para aquellas personas que estudian y trabajan al mismo tiempo. Solo le platiqué a mi mamá mis planes, pues con mi papá no lo hacía. Eso era suficiente, pues ellos se comunicaban todo y a su vez mi papá le platicaba a mi tío. 


Aún no cumplía mis planes pero como si ya lo hubiese hecho, mi tío en aquel entonces, ni siquiera mi papá, me dijo: “Estás mal. Dedícate a estudiar. Te va a gustar el dinero y vas a dejar la escuela”. Me sentí muy mal, porque no le veía nada de malo. Tampoco me podía quejar: teníamos todo, como dicen por ahí, en charola de plata.


También nos enseñaron a ahorrar. Administraba bien 20 pesos que me daban para mis pasajes; solo ocupaba cincuenta centavos para el transporte, si no mal recuerdo, de ida y otros cincuenta centavos de regreso. Claro que  esto implicaba caminar de 5 a 10 minutos. El resto lo guardaba. Con eso llegamos a comprar zapatos de la marca Andrea, algunas cosas de Tupperware y ropa, sin necesidad de pedirle dinero a mis papás, que solo nos compraban ropa en año nuevo o en nuestro cumpleaños. 


Cumplida la mayoría de edad,  mi papá (supongo que de felicidad, gusto o lo que haya sido)bebía una cerveza y me invitó un vaso. Después otro, hasta que en el tercero, ya estaba yo bien happy. Mi papá también ya estaba entonado y necio queriendo que yo siguiera bebiendo con él e insistía, pero mi mamá lo regañaba diciéndole  que ya no me sirviera otro vaso.


2 comentarios:

  1. Hola Ofelia. Ese paso de la juventud a la adultez, al menos en un sentido legal, llega a ser un impacto para nuestros planes a futuro. Durante buena parte de nuestras vidas nos preocupamos solo por estudiar y convivir con nuestras familias. Sin embargo, al cumplir la mayoría de edad surge en nosotros el deseo de hacer una vida aparte, lejos de todos. Una vida independiente en la que podamos comenzar a vivir como queremos y de la forma en que deseamos. A veces lo logramos, en otras tenemos que esperar. Pero al final, lo importante es no rendirnos. Saludos.

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  2. Así es. A pesar de eso no me quejo. Se me presentó la oportunidad de trabajar un mes, era período vacacional, esa ocasión solo le dije a mi mamá voy a trabajar, era porque ya tenía mi contrato, aunque i
    después, tuve que dejarlo por la escuela

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.