Por Ofelia
V
Pasé a la siguiente etapa: la secundaria. Después de tener buenas calificaciones, allí me revelé. Ya que yo quería ir a una secundaria técnica y me inscribieron en la secundaria donde iba mi prima, porque otra vez: por la falta de tiempo y como no había quien me llevara, me inscribieron ahí para que no me fuera sola.
Mis calificaciones fueron un desastre: de 10, 9 y 8 en la primaria, bajaron a 6 y 7, hasta 5. Incluso mandaban llamar a mi mamá por mi comportamiento. Cosa que no sucedía en la primaria, pues allí hasta me mandaban la boleta nada más para que la firmara mi mamá. Al finalizar esta etapa, mis calificaciones cambiaron sólo hasta el último año de secundaria.
En esta etapa de cambios muy drásticos, tenía un carácter horrible: era muy seria, no sonreía y en todos lados me decían: "Sonría la vida es bella". Me llegaron a decir amargada, no le tomé importancia. Tan feo era mi carácter que hacía llorar a mi mamá, a pesar de que ella mostraba ser fuerte y de ser a quien admiro por ser una mujer muy trabajadora, que apoyó mucho a mi papá realizando trabajo pesado, pero a nosotros también nos tocó hacer parte del trabajo.
Hola Ofelia. La secundaria fue un ámbito de muchos cambios para nosotros. Ahí aprendimos que la vida no era sencilla y que las personas a nuestro alrededor pueden ser maravillosas o verdaderos demonios. Salir adelante en la etapa de la adolescencia es un logro que representa un triunfo en la vida, pero también es la despedida definitiva de nuestra inocencia. Saludos.
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