Por Julio César
V. LA MATRIARCA
V.- LA MATRIARCA
Al tener 5 años, murió un familiar cercano de los de mayor de edad: la matriarca de la familia de mi mamá (mi
bisabuela). En esos años vivía cerca de la casa, nada más cruzando la calle y ¡listo! En su casa tenían pollos,
guajolotes, un gato y un perro. Al gato lo recuerdo multicolor: naranja, negro y blanco en forma diagonal; los
ojos de color claro, de un azul claro. Antes de partir al más allá mi bisabuela, la visitaban muchos familiares y
algunas comadres para saludar, chismear o alguna otra cosa.
Cierto día, mis papás me pidieron que me dirigiera a tocar a la puerta, por si quería que le compraran algo. En ese momento me salió un guajolote, cabe mencionar, el animal era algo bravo y me atacó, para mi desgracia, me defendieron mis papás atacando al guajolote a puras pedradas para que me dejara y lo hizo. Lo significativo para su servilleta, es que nada más fue el puro susto. Por si se preguntaban si salió alguien de la casa, la respuesta es sí, pero después de haberse terminado la bronca y del escándalo que se hizo. A los pocos días, el guajolote estaba en la olla para ser servido en un mole delicioso, para mi desgracia no recuerdo el sabor. Lo que sí sé, es cuando te ataque un guajolote, pollo o gallina recuerden prepararlo en caldito o en mole en la versión que más les guste para que la venganza sea más sabrosa.
Poco antes y después de que mi bisabuela partió de este mundo, algunos familiares se fueron al otro lado del río, o sea, a los Unites States, gabacho, Gringolandia o como le quieran decir y otros se alejaron un poco, en los momentos en que casi toda la familia está presente son: primero cuando alguien se va a casar; segundo cuando hay algún funeral y tercero cuando son las fechas de día de muertos.
Como dato interesante y a mí me impresionó cuando me lo contaron, es que días antes de fallecer mi bisabuela el perrito se fue de la casa, no supieron dónde quedó o para dónde se fue. Sé que sonó como la canción de “Laura no está; Laura se fue de mi vida”, por desgracia así pasó. Con relación al gato, igualmente desapareció, a los pocos días reapareció cerca de la casa de uno de los vecinos y con los años, el gato pasó a mejor vida por la edad. Los demás animalitos los vendieron o los regalaron. Algunas de las cosas de mi bisabuela mi mamá las conservó, como un ropero, unos trastes y una máquina de coser. La casa nadie la peleó porque la había comprado un nieto.
Hola Julio. Es una fortuna que la experiencia que tuviste con el guajolote no haya tenido repercusión alguna en ti. Yo tuve una similar y el resultado fue una fobia a las aves de corral; una verdadera pesadilla diaria. Por otra parte, reflejas la importancia que tuvo la figura de tu bisabuela en la familia. Es el punto de unión de todas las ramas familiares. También es una oportunidad para recordar algo significativo de tu infancia. Saludos.
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