Por Juan Francisco
XI
A nuestra pandilla se unieron a inicios del segundo año: David “Moe'', Arturo, “Frodo”, Alan, “Alandar” o “Niñosaurio” y Pablo, “Polivoz”. Después se unieron Rodrigo, “Conan” y Amaury (su nombre le evitó el uso de un apodo, aunque algunos lo llamaban “El desmadres”. La familia creció. En esa etapa me dí cuenta de que existían verdaderos y falsos amigos. Los verdaderos amigos permanecían contigo a pesar de las adversidades; peleabas con ellos, pero al final te brindaban la mano como una señal de perdón; confiaban en ti, a pesar de las fallas y traiciones. Los falsos amigos solo buscaban tres cosas: dinero, compañía y diversión. Te traicionan a la primera oportunidad y te abandonan cuando el barco se hunde.Sin embargo, no era tan malo. Todo lo contrario. La vocacional y mis amigos fueron lo más valioso que tuve entre mis quince y diecisiete años. Tuve más amigos. Erik fue uno de ellos. Era una persona demasiado noble. Le agradezco por todo lo que hizo por mí. Por desgracia, cuando llegaron los nuevos amigos y los falsos amigos, lo dejé de lado. Desplazamos a grandes personas por nuestro deseo inagotable de fama y diversión.
Mis calificaciones eran mediocres. Reprobé una asignatura en segundo año, pero la pasé en extraordinario. Logré salir adelante a pesar de mi poco interés por los estudios. Todo marchaba bien, lo mejor posible, así que tomé la decisión de realizar mi servicio social a principios del tercer año. Fue gracias al servicio social que conocí a "la Maga”. Con ella llegué al cielo y me hundí en el infierno, tan solo en un año.
El servicio social lo realicé en compañía de David, Moe. Él se convirtió en mi amigo más cercano desde mediados de segundo año. Había mucha confianza entre ambos. Fue una experiencia fantástica el poder realizar el servicio social juntos. Pero fue una fatalidad al mismo tiempo. Gracias a Moe conocí a "la Maga” porque eran buenos amigos desde la secundaria.
Tan solo habían pasado dos semanas desde que iniciamos el servicio social, cuando ella le gritó a la distancia: “Huevo”. Los dos miramos en dirección hacia donde estaba aquella figura que había llamado a mi amigo. Esa fue la primera vez que la vi. Ese momento cambió mi vida en todos los sentidos.
Hola! Juan, la forma en como narras me gusta mucho , pues me da la facilidad de poder tener un pequeño destello de como fue esos momentos de tu vida. Sin embargo, es bueno y malo saber con quienes son los verdaderos amigios.
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