22 junio, 2021

Autobiografía XI / En busca de una aventura

 Por Jimena

XI

Tomando en cuenta que ya me habían cachado en la relación clandestina y que ese sería un punto más para reforzar la vigilancia, para salir del castillo debía ingeniármelas para poder vivir aventuras. Hay que agregar que estaba estudiando en una preparatoria antorchista, donde cada seis meses había un evento cultural en Tehuacán, Puebla. Entonces decidí usar uno de los grandes talentos que tenía.

Durante mi estancia en la preparatoria, aprendí a tocar la guitarra. Realmente solo me salía un 80 % bien Las mañanitas, pero para mí era un logro espectacular. Así que tenía la forma perfecta de pedir que me incorporaran al grupo de rondalla de la preparatoria y con ello tener la oportunidad de salir y conocer nuevos lugares. Para mi buena suerte la rondalla me aceptó. No es que fueran exigentes, pero casi nadie quería estar en ese espacio porque nunca había salidas más allá de la delegación Cuauhtémoc. Yo siempre pensaba que en algún momento llegaría esa salida.

Entonces, un día el director de la preparatoria pasó a invitar a los estudiantes a una presentación de rondallas que se llevaría a cabo en Tecomatla, Puebla. Lo cual a mí me pareció perfecto para conocer nuevos lugares y fortalecer lazos sociales y sobre todo vivir una aventura.

Así que cuando llegué a la casa le conté a mi tía y a mi papá sobre dicha invitación y les pregunté si podía ir. Los dos me preguntaron que si sabía tocar algún instrumento y es aquí cuando contesté: ¡Claro que sí! Para esto, tengo que decir que solo practicaba durante la clase de música porque mi papá siempre decía que las clases artísticas solo eran para perder el tiempo. Y es aquí -también-, cuando empezaron las preguntas: “¿Desde cuándo sabes tocar la guitarra?,¿Quién te enseñó?, ¿Por qué no habías dicho nada?” Sabía que si respondía, no me creerían porque ellos solo tenían la idea de que esas salidas eran para regresar con un domingo 7. Y claro, no podía quitarle esa idea al Señor Ogro, pues ya me había visto “con hombre” y más si me vio con cara de “perdida de amor”.

Le pedí prestada su guitarra a Gris, mi amiga de la prepa, para poder contestar las preguntas. Durante dos horas estuve practicando Las mañanitas y entonces partí a la casa con la guitarra. Me senté en la sala y empecé a contestar todas sus preguntas con la canción de Las mañanitas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

LPT: Cruzando la frontera de la ficción.