29 julio, 2021

Autobiografía IX / Pinchando y ponchando venas

Por Ofelia

IX 

Concluida la carrera comencé con el servicio social. Conseguí un lugar, junto con una compañera, en el hospital de perinatología. Se suponía que serían seis meses, cosa que se prolongó casi 18 meses, debido a que el asesor externo era una celebridad en el área de nutrición, pues era autora de un libro y claro jefa del área clínica. Recibimos capacitación con los laboratoristas clínicos, ya que el proyecto era evaluar suplementación con hierro en mujeres embarazadas, nunca imaginé pinchar y ponchar venas. Claro, eso era al inicio, debido al temor y al nerviosismo de no encontrar las benditas venas. Bueno, solo fue una víctima, la cual después de dos intentos, no volvió. ¡Pues claro! Nadie o por lo menos por la mayoría no es bien recibido un piquete aunque sea por salud; es aterrador y más cuando nos ven como: “Este no tiene o le falta la experiencia”.

También aprendimos a procesar las muestras de sangre y claro era parte del proyecto, llevar el registro de cada paciente y así evitar que desarrollara anemia. Además de esto, nos estandarizaron para tomar la presión arterial, pues también como parte del estudio era monitorear a las pacientes con el fin de evitar que desarrollaran alguna complicación como preeclampsia (cuando se eleva la presión). Lo complicado no fue esto, a la hora de procesar la información, hacer el reporte, la tesina, pues a la hora de las revisiones nuestro asesor o estaba en junta o nos decía mañana; o nos hacía correcciones y al otro día lo que estaba bien, se tenía que corregir y viceversa. A pesar del tiempo prolongado, aprendí muchas cosas. De ahí se presentó la oportunidad de trabajar en el área hospitalaria, los fines de semana.


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