29 julio, 2021

Autobiografía V / Adolescencia I

 Por Gabriela

V

El proceso para dejar de ser un niño y convertirte en adulto es la adolescencia y se le llama así porque se adolece de todo. ¡Y sí que me dolió! Entre tantos golpes, se te va haciendo callo. La piel se curte, te haces duro y te conviertes en adulto. ¡Y es que crecer no es fácil! Pero no todo son golpes y, pues, ¿qué sería la vida sin esos momentos que te llenan? A esos a los que llamamos felicidad.

Desde que entré a la secundaria muchas cosas cambiaron: mis responsabilidades aumentaron, los viajes con el sonido terminaron, pues asaltaron dos veces al camión y todo por envidia. Afortunadamente, todos sobrevivieron a la balacera. Y bueno... Como dije: los golpes comenzaron.

Cambiar de sistema escolar creo que fue algo bueno. Abandonar a esos profesores con favoritismos y sin amor por la vocación, cuya mejor herramienta era el maltrato físico o emocional y algunos otros, soberbios. Cambiarlos por otros excelentes docentes que me impulsaron a querer más y creer en mis capacidades, las cuales los anteriores maestros se habían esmerado en sepultar y denigrar.

Y fue aquí, en la secundaria, donde aprendí que podía hacer lo que me propusiera. Gracias a Carlos, mi maestro de matemáticas, él fue mi consejero y me dio esa confianza que me hacía falta; también me mostró que las matemáticas son muy fáciles y me enamoré de ellas. Como mencioné, no todos los maestros fueron buenos pedagogos como Carlos, que tenía la empatía y la dedicación para cada alumno. Mi maestra de química era… ¿Cómo decirlo? Un monstruo muy inteligente que me hacía sufrir y me exhibía como ejemplo ante mis compañeros. Y no conforme con eso, me sobre exigía, al punto que me llevó al colapso psicológico al decirme que era una mediocre. Por primera vez experimenté una muestra de solidaridad de mis compañeros y amigos al defenderme de su agresión. Y bueno, algo que nunca esperé, fue que ella se disculpara y me explicara porqué me exigía tanto. Porque sabía que yo podía dar más y que tenía la capacidad para sobresalir. ¿Y sabes qué? Yo le creí.



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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.