22 julio, 2021

Autobiografía XXV / Tristeza, ¡ánimo!

 Por Julio

XXV

En 6º semestre hubo un poco de tristeza. Primero porque Bonita se durmió como en un día normal y jamás despertó. Supe la noticia cuando llegué de la escuela y vi su cuerpo tapado. Esta parte ya la había mencionado antes. En segundo lugar porque tenía considerada como una buena amistad o algo así a una chava llamada Emilia, de 4er semestre. Por cierto, es prima de mi amigo Kevin. Me alejé algo de ella, -creo yo- por malos entendidos entre nosotros. Siento que fue culpa de su servilleta. Pero, en fin. A su servilleta le pegó un poco esto. También me separé un poco de los cuates con los que me juntaba y me empecé juntar con otros chavos del salón; buena onda y centrados en la escuela. Al final regresé con el primer grupo con el que me juntaba, pero traté de no perder las nuevas amistades que había hecho.

Cuando me encuentro a Kevin en la actualidad, siempre hablamos de algo interesante. Un día le pregunté sobre su prima Emilia. Me comentó que ya se casó y es mamá. Le deseo lo mejor. En lo personal quisiera verla de nuevo para quedar en buenos términos. Por lo que pasó, baje un poquito de calificaciones. 2 puntos aproximadamente. Un maestro notó esto y le habló a su servilleta en privado. Me dijo: ¿qué es lo que te pasa? Me dije a mi mismo: “tengo que echarle ganas por mis papás y mis hermanos. No quiero ir a los extras”. Le respondí al maestro que le echaría ganas, así que respondí lo que pude y salí bien en el semestre sin reprobar nada. Con decirles que después terminé hasta la licenciatura.

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