19 agosto, 2021

Autobiografía XIV / El perico

 Por Ofelia

XIV

No habíamos planeado tener un bebé, pero no hicimos bien las cuentas y quedé embarazada. Me aterraba la idea, pues no me sentía preparada, aún seguía aferrada a la idea de que no sabría cómo cuidarlo... Pero era bienvenido. Aunque fue un embarazo complicado: primero, amenaza de aborto. Padecí de náuseas. Más tardaba en comer que en sacarlo. Y a las 20 semanas (en ese entonces se promovía el aborto en este periodo de gestación si el bebé venía con algún síndrome), por alguna extraña razón mi cuerpo se llenó de manchas rojas como si tuviera sarampión. Me mandaron hacer unas pruebas especiales y en una cita médica me dijo la doctora que tenía que abortar y estaba en el límite de tiempo. Que para qué quería tener un niño enfermo.

Efectivamente: me salió muy enfermizo. Tuvo reflujo: expulsaba la leche como fuente; era muy llorón. Después resulta que era alérgico al pasto, a los perros, a la manzana, etc. Tardó en hablar. Casi por un pelo de rana calva, necesitó terapia. Más bien le prescribieron medicamento para estimular el habla. Pero platicando con una compañera, me dijo que no se lo diera y así lo hice. Que hablaría cuando él quisiera y así fue. A la fecha parece perico. El hecho de que tardara en hablar, lo asociaban a creencias. Mito o realidad, que si le cortas el cabello a un bebé antes del año, no hablaría. Yo lo hice: se lo corté a los 11 meses. Cuando nació estaba muy greñudo y tenía el cabello largo. Para ese entonces ya estaba muy melenudo. Tanto, que antes de cortarlo le hicieron 4 trencitas que aún conservo. 

Al final, era echar un volado y decidir si interrumpir el embarazo o arriesgarse a que no salieran bien. Lo dejé en manos de Dios. No le hice caso a la doctora; incluso ya no regresé a consulta. Afortunadamente todo salió bien.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

LPT: Cruzando la frontera de la ficción.