Por Rosario
XXII
Cuando en la facultad comenzaron las campañas para las fiestas de graduación y las fotos de generación pensaba que no había manera de que pudiera hacer algo así; no tenía el dinero y pensaba que tampoco el apoyo.
No sé exactamente cómo pasó, pero ocurrió: ¡Tuve foto de la generación y también acudí a la fiesta de graduación! En alguna ocasión le conté a la familia de mi mamá que no tenía apoyo económico para estudiar. Nunca imaginé que lo tomarían en cuenta y es que no tenían ninguna responsabilidad conmigo y mucho menos la obligación de hacer nada. Así que tía Toña y un poco tía Tere me ayudaron con dinero para la escuela y para la fiesta. También Mary ( mi media hermana mayor), Cris (como siempre) e incluso mi papá.
Para la familia fue todo un suceso: nadie más se había graduado antes, excepto el primo Roge, pero él era militar y no sé cuándo pasó. Además no recuerdo que nos hubieran invitado y creo que nadie de la familia acudió.
La cuestión es que para mí fue sumamente conmovedor recibir el apoyo de tantas personas. Nunca lo hubiera imaginado, en particular de mi papá. Y es que luego de su actitud durante casi toda la carrera, no lo esperaba en lo absoluto. Pero me ayudó a comprar el vestido, a pagar una parte de la foto y otra parte de mi boleto, incluso el día de la fiesta usó traje y corbata. Jamás lo había visto vestido así.
Gracias a la ayuda de todos pude ir a la graduación con mis amigas. Yo estaba feliz y disfruté de cada detalle: la compra del vestido fue una de mis favoritas. No sabía cómo elegir el color o el modelo, pero mis hermanas me ayudaron; también iban unas amigas y todas estábamos en la búsqueda del ajuar.
El día de la fiesta mi medio hermano mayor nos llevó en su auto a la misa y al salón; también tomó las fotos del evento. Irma no pudo ir por su trabajo, pero estuvieron mi papá, Cris, mi cuñado; unos tíos con mi primo, también Irais, Cecy, Gris y Nievat. Bailé mucho ese día y disfruté del festejo al máximo, fue una noche de alegría y reconocimiento. Me quedé al after con Nallely Elizabeth y sus amigos. Seguimos bailando hasta que nos corrieron del salón. Finalmente llegué a casa en transporte público, exhausta, pero feliz.
Hola Rosario. Es una dicha recibir una sorpresa cuando menos lo esperamos. El poder disfrutar del baile de graduación fue una experiencia -estoy seguro- que no olvidaras. Me alegra saber que disfrutaste al máximo de ese evento. Es una vivencia que sólo ocurre una vez en la vida. Saludos.
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