Por Mariela
Al entrar a la habitación se percibía un cambio total de ambiente, las paredes estaban pintadas con colores brillantes, todas tapizadas con repisas sobre las cuales se distinguían objetos extraños, dignos de aparecer en la lista de las cosas más pintorescas, maravillosas y escalofriantes del mundo. Había caras de maniquíes con pelucas de distinto color y frascos con sustancias que por su apariencia bien podrían ser pociones mágicas...
Era el lugar más asombroso en el que había estado, pero lo más curioso de la habitación era el ser que lo habitaba, con un aspecto sosegado que contrastaba totalmente con la estancia: Rubí, parecía ser -en medio de ella-, un agujero negro que tragaba toda la luz de alrededor. Sin embargo, cuando tomaba sus herramientas, sus manos flacas y escuálidas hacían de nuestros rostros un lienzo en el que ella reflejaba la luz de maga que guardaba dentro.
Me gustó la descripción que hiciste. Es una forma de concebir un ambiente entre los misterioso y lo mágico. Un rincón en el que las cosas comienzan a tomar vida gracias a un ser que puede llegar a sorprendernos. Saludos.
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