Por Juan Francisco
Un
día desperté y me miré al espejo.
Lo
que vi ya no era yo, ni el yo que conocía.
Quien
me miraba era realmente mi reflejo;
era
el ser que dormido permanecía.
La
lucha contra mí había triunfado.
Por
fin morí y volví a nacer.
En
aquella soledad, lo esperado
se
volvió una realidad como el atardecer.
Ese
día dejé la carrera de derecho
y
salí de casa dejando atrás todo.
Busqué
un cielo lleno de estrellas como techo
y
me senté a conocerme de nuevo.

Que te puedo decir creo que todos hemos vivido cambios, pero no muchos, los hacen haci de radicales, pero lo Có. Prendo yo no de je biolobiologiocas por gusto y entre a derecho por placer fue por estrategia para poder volver, la ida a cada quien le Pone Pruebas cada quien sabrá sortear la a su manera.
ResponderBorrarTienes mucha razón, Gabriela. Las decisiones que tomamos o las que omitimos al final nos llevan por caminos diversos. La forma en que valoremos esos caminos está en nosotros. Solo nosotros podemos decidir sobre nuestras vidas y, por ende, en nuestras decisiones. Agradezco muchísimo tu comentario. Saludos.
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