Por Ofelia
Era día de fiesta: todos apresurados, limpiando la casa, preparando la comida, los niños corriendo. Llegó la hora de ir a misa. Todos corrían para alistarse, en eso llaman a la puerta. ¡No lo podía creer! Nos miramos. Su forma inigualable de vestir...
Le dije: - "Carlos, ¿Cómo has estado?
Contestó: -Bien.
Lo invité a pasar; platicamos.
- Después de tanto tiempo extrañándote, al fin pude regresar. Terminé la escuela y comencé a trabajar. Trabajé tanto, que compré la casa que queríamos.
No lo podía creer. Le dije:
- Nunca contestaste mis correos.
- Comencé a trabajar muy duro... Hice una pausa, pues no podía seguir sin ti.
Quedé muy sorprendida. "Es demasiado tarde, tengo a mi familia".
Carlos se fue muy triste.
El amor no espera. El amor es un instante que se toma en el momento o se deja para el olvido. Excelente final, me gusto mucho. Saludos.
ResponderBorrarSaludos
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