17 marzo, 2021

I / Patitas de pollo

Por Ofelia

Esta historia comienza un 6 de agosto del año…. No recuerdo. En un pueblito de Toluca, cuando un ángel caído del cielo, (el primero de cuatro) llegó a un hogar muy humilde. Los primeros años de mi infancia los viví con mi abuela. ya que mis padres se trasladaban a la Ciudad de México a consultas de mi segunda hermana. Debido a la demanda de visitas médicas,  mis padres se quedaron en la Ciudad de México, por lo  que me quedé con mi abuela en el pueblo. Ahí hablan el idioma (mazahua) y por lo que me contaban mis tíos y primos, en el tiempo que viví con ella, no hablé español:  aprendí mazahua. Más adelante eso me traería problemas para comunicarme, pues no me entendían.

Mientras tanto, mi papá junto con su hermano, a su llegada a la Ciudad de México, se dedicaron a trabajar arduamente. Con el tiempo, mi tío  se hizo de su casa y  vivimos con él.  Tiempo  después, mi papá logró comprar su terreno. Logrado su objetivo, en una navidad llegué con mi abuela a la Ciudad de México y llegué para quedarme. Pues de haberlo sabido, no me hubiera dormido. ¡me quedé dormida y mis abuelos se regresaron al pueblo! Y así comenzaron mis patoaventuras en la ciudad de México. 

Recuerdo una tarde,  cuando aún vivíamos con mi tío, era la hora de la comida (por cierto, muy nutritiva, variada y equilibrada)  y nos sirvieron caldo de pollo con arroz, verdura, hígados y patitas de pollo, (muy buena fuente de calcio). Comida que no probamos mis primos y yo: como todo niño inteligente pensamos que  no se darían cuenta. Regresamos la comida 3 veces. Y salimos a jugar. Las mismas veces que nos regresaban y nos volvían a servir, lo volvíamos a regresar a la olla. Dice el dicho: “la tercera es la vencida”.  En la tercera, cuando nos vuelven a sentar y servir, nos amarraron a la silla.

- ¡No se levanten hasta que terminen!- nos dijeron.  A la fecha, como  dicen por ahí: “no  puedo ver ni en pintura”,  aquellas exquisitas, nutritivas y deliciosas patitas de pollo.


2 comentarios:

  1. Hola Ofelia. Al igual que tú, no puedo ver ni en pintura ese manjar que son las patitas de pollo. Tu texto es interesante porque nos remonta hasta el origen de algunas de las características que nos conforman a todos. Por ejemplo, ese desagrado por algún alimento en particular. Asimismo, nos relatas una infancia que se vio formada por la convivencia con tus abuelos. Lo cual es un extra muy interesante. Se trata de dos núcleos familiares que son la base de la persona que eres hoy en día. Gracias por llevarnos hasta esa etapa de tu vida. Saludos.

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  2. Gracias Juan. Por tu comentario. Saludos

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.