03 abril, 2021

VII/ Bonita

 Por Julio César

VII. BONITA


A la edad de 7 años mis papás habían puesto una dulcería. La cerraron cuando tenía 9 años porque comentaban que era muy absorbente, pero decidieron crear otro micronegocio sin mucha experiencia en ese ramo. Por cierto, al día de hoy siguen con el mismo negocio desde hace casi un poco más de 25 años. Incluso  en pandemia, nos rehusamos a morir y es uno de los pocos  negocios que trabajan bien y nos recomiendan en el área de Heladería. 

Al tener 11 años, mi papá regresó a la casa de un viaje de negocios. Traía una cajita de aceite y su contenido era una perrita de raza bóxer que le habían regalado de tan sólo  3 semanas de nacida. Mi papá la había escogido por ser la más bonita y al parecer la única hembra de la camada. Su cuello y pecho eran de color blanco y el cuello parecía tener  forma de collar;  patas café con blanco y la punta de la colita,  blanca. A sus hermanos los vendieron. Usted se preguntará quién era la persona que le entregó a la perrita. Fue la persona que le entregaban los pedidos a quién llamaremos Omar, quien  tenía una pareja de perros de la raza boxer. A la perrita le pusimos como nombre: Bonita.

Una cosa  que me llamó la atención,  ahorita que lo pienso, es que los perritos le ladran a gente extraña. Omar fue a la casa al año para ver algo del trabajo. Vio a Bonita,  lo grande que estaba y comentó que la estatura la sacó del papá. Bonita  se le fue encima para jugar como si fuera un miembro más de la familia. Su carácter juguetón hacia él, nunca cambió. Supongo que  por el olor que tenía de los papás o por el cariño que le guardaba, no lo sé.

Al crecer Bonita, tenía la misma estatura o un poco más grande que un macho y  el físico que tenía, también  era más corpulento que el macho de su raza. Siempre fue tranquila al salir a la calle; ignoraba a la gente. Siempre se fijaba en la persona con quien iba: ya fuera con mi papá o  conmigo. Bonita no dejaba que nadie más la sacará a pasear, siempre buscaba la manera de zafarse, pero jamás los atacaba.  Incluso, un hermano de Omar me ofreció 2 hermanitos de Bonita y un señor me ofreció dinero por ella, pero yo siempre me opuse. De todos los miembros de la familia era más apegada a mí porque la crié. Bonita partió de este mundo cuando tenía 7 años, en sus últimos días fue triste ver como sufría. Era un día común y ella simplemente se durmió alrededor de las 11:00 am y jamás despertó. Todos se pusieron tristes. Ella no pudo dar una camada para poder quedarnos con un cachorrito. Sólo  nos quedan sus recuerdos.

1 comentario:

  1. Hola Julio. Es el capítulo más emotivo que leído sobre ti. Tengo una afinidad muy fuerte hacia los perros. Para mí, un perro tiene un valor, que en muchas ocasiones supera al de una persona. Solo un perro es capaz de ejemplificar lo que es la verdadera amistad y lealtad. Por desgracia viven demasiado poco. Pero ese tiempo que pasan a nuestro lado nos deja gratos y maravillosos recuerdos. Gracias por compartir la historia de Bonita. Saludos.

    ResponderBorrar

LPT: Cruzando la frontera de la ficción.