03 julio, 2021

Autobiografía XII / En Tecomatla, Puebla

 Por Jimena

XII

Para ir al concurso de las rondallas los gastos tenían que correr por mi cuenta. Esa fue la condición que me pusieron para poder ir. Así que le pedí a mi tía Emma que me llevara a lavar los trastes al restaurante en el que trabajaba para ganar dinero y poder ir al concurso. Tenía dos meses para poder juntar el dinero, aunque el profesor nos comentó que mínimo teníamos que llevar $600 pesos para comprar algo si queríamos, ya que la escuela nos daría el camión, el hospedaje y la comida.

El jefe de mi tía aceptó que fuera a trabajar. El horario era de 7 am a 4 pm, solo los sábados y los domingos. Me daban una comida, pero realmente no había problema pues mi tía era la cocinera y siempre andaba comiendo: que si las papas, que la fruta, que las malteadas o el pan. En fin, en ese tiempo creo que comía de más.

Mi sueldo era de $110.00, de los cuales $100.00 me quedaban libres porque gastaba $10 pesos de pasaje. Todo lo ahorraba en una alcancía en forma de cochinito color rojo. Estaba tan chiquita que doblaba los billetes y el proceso de doblarlos, era súper divertido.

Pasaron dos meses en los cuales yo trabajaba, iba a la escuela y a ensayos con la rondalla y al final de las clases veía a mi novio. Era interesante como me organizaba para lograr terminar también las labores de la casa. Al final de todo logré juntar el dinero y llegó el día del viaje en el cual descubrí muchas cosas buenas y malas.

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