15 julio, 2021

Autobiografía XXII/ Con aires de cambio

 Por Julio César

XXII

No lo había mencionado antes pero el jefe de grupo era Martín, un cuate del grupito con quienes me juntaba. Un mes antes de terminar el 2º semestre, el jefe de grupo mencionó que se regresaba al norte del país, por motivos personales. Así que para el proceso de transferencia le preguntó a un maestro a quién él le tenía confianza, algunas cuestiones de la escuela como exámenes finales, la reinscripción, sus boletas de calificaciones, entre otras cosas. El maestro le explicó los pasos a seguir desde cómo solicitar la transferencia, los trámites necesarios, los pasos de la escuela a donde iba a ingresar, etc. Pues al fin y al cabo, era el mismo sistema educativo. Por cierto, fue triste despedirse de un cuate con quién se estrechó una amistad y que se conoció desde los primeros semestres. Aproximadamente en el 2018 lo encontré en redes sociales, pero no le he escrito mucho, pero espero saludarlo pronto.


NUEVOS COMPAÑEROS DE CLASE

Al ingresar al 3er semestre entraron nuevos compañeros al grupo en el que estaba su servilleta. Supe que estaban repitiendo el semestre unas chicas de ese grupo. Eran muy unidas y en un principio pensé que eran hermanas. Pero no. Sólo eran muy amigas y siempre hacían las cosas juntas. Por cierto, eran muy agradables. Las chicas no tuvieron problemas al integrarse en el salón y estuvieron con nosotros hasta la graduación. Personalmente, me simpatizaban mucho cuando me saludaban o me hablan por algo específico.

Algo interesante del tema es que una de las chicas desviaba la mirada, le daba pena, se chiveaba y todo ese tipo de cosas, mejor pongo como referencia a Hinata versión niña del manga o anime de Naruto. Pienso que a ella le gustaba su servilleta. No le presté atención a ella en su momento. Esa es la interrogante que tendré y, tal vez nunca lo sabremos.

Y además considero haber interpretado mal las señales porque en estos días esas señales suelen ser mal vistas por varios grupos porque sirven de pretexto para muchas desapariciones de mujeres. Hay padres, madres, hermanos y familiares buscando a familiares desaparecidos y piden justicia. Retomando la historia, ellas sólo me saludaban todos los días, porque así era en esos días. Las recuerdo con cariño y donde estén ambas chicas deseo que les vaya muy bien.


UNA NUEVA AMISTAD, MI MEJOR AMIGA

Era el 4º semestre, estábamos en el mes de febrero del 2006. Su servilleta tenía una rosa roja en las manos (no recuerdo cómo la conseguí), pero el chiste es que la tenía en las manos y punto. Por cierto, estaba con los cuates de siempre y nos dirigíamos a las canchas de baloncesto para ver, si había alguna cáscara u otras cosas de interés. Durante el camino 2 chavas de enfermería nos echaron carrilla por la rosa que tenía su servilleta y se procedió a entregársela a una de ellas como gesto de buena voluntad, confianza y símbolo de amistad.

A la chava que se le entregó se llama María Juliana de Jesús, desde esos momentos estrechamos una buena amistad. Aparte vivía cerca de su servilleta y yo no lo sabía. ¡Qué cosas! Por cierto, nos dejamos ver un tiempo aproximado de entre 1 y 3 años después de terminar la preparatoria. Pero al ponernos en contacto de nuevo, nos pusimos al corriente y seguimos viéndonos. Con decir que hasta asistí a su boda. Por cierto, se veían bien los novios y fue una bonita boda, me alegro muchísimo por ella y su esposo. Aunque radican en otro estado, en estos tiempos de pandemia difícilmente nos vemos, pero tenemos contacto por redes sociales.

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