15 julio, 2021

Autobiografía XXIII/ Actores y bailarines con un gran éxito inesperado

 Por Julio César

XXIII

En el 4º semestre, algunos meses antes de las actividades del 10 de mayo, entró un nuevo directivo a la institución. Para ser exactos, al área de actividades culturales. Él realizó una convocatoria para 2 obras de teatro para los que quisieran anotarse, después del evento cívico, al finalizar el turno de la mañana y antes de empezar el turno de la tarde.

Para la obra, unos cuates con los que me juntaba se anotaron junto con 2 chavas del salón por parte del turno de la mañana y el otro grupo de chavos del turno de la tarde de 1 año atrás de nosotros. Mis cuates escogieron una obra sencilla por el tiempo y el otro grupo una obra un poco más larga. Cabe resaltar que las obras eran de una gran banda argentina que se llama Lest Luthiers (por cierto, todavía me gustan sus obras). Los cuates me invitaron a la obra con los que faltábamos del grupo y nos anotamos. Las obras fueron todo un éxito, pero la nuestra gustó más. Con decir que fuimos las 2 obras a parar a un evento de exhibición por Sahuayo y de nuevo, la nuestra gustó más. Para el año siguiente, sólo la nuestra fue a Zacapu, pero esa vez su servilleta no fue y me suplió un cuate del mismo grupo.

En otro orden de ideas sobre el mismo tema de actividades culturales, una maestra propuso al salón para hacer una mini obra. Esta propuesta se hizo unos días después de la convocatoria del maestro y muchos del salón no quisieron. Un cuate con los que me juntaba propuso tratar sobre lo que quiere un bebé, con base en una canción infantil. El actor principal se lo propusieron a su servilleta (para ser el bebé) y me anoté porque el público me aclamaba y aparte soy irresistible para esas cosas. En la organización sobre quién sería la mamá, no hubo problema: se propuso a una compañera. Por cierto, las chavas que eran muy unidas y otras chavas estaban en el coro, pero al final se arrepintieron y me dejaron como novia de pueblo. Pero en este caso, como novio de pueblo: tirado y alborotado. Es tan triste la historia, pero en fin. Sigamos adelante con la historia para no hacérsela cansada.

Los mismos cuates con los que me juntaba, me dijeron: hagamos un bailable en lugar de la mini obra de teatro; al fin que ya se echaron para atrás. Así lo hicimos. Entre nosotros lo resolvimos. Se me pasó el hecho de que me dejaron tirado y alborotado, así que le comentamos al prefecto que participaríamos y lo que haríamos. Por consiguiente, nos pusieron a una maestra de baile y ensayamos en secreto. Nos organizamos en cuanto al orden en que participaríamos y problema resuelto. Y con respecto al bailable, después de un rato acordamos cuál sería y ¡listo!

La maestra nos comentó que tenía muchas variantes el bailable. Nos puso a bailar para ver los talentos y nos puso uno sencillo para que todos estuviéramos al mismo nivel. El bailable escogido fue “El bailable de los viejitos”. Por cierto, también todo un éxito. Además, volvimos a participar al año siguiente, pero como actores y bailarines, obteniendo el mismo éxito. Cuando se terminó la preparatoria, una maestra entró en el área de cultura, trato de formar un grupo similar al nuestro que fueran polifacéticos tanto como actores y bailarines o grupos por separado, pero no tuvieron el mismo éxito, es lo más triste.

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