21 septiembre, 2021

Autobiografía XXIV / Primer trabajo

 Por Estela

XXIV



Santo Tomás Ajusco había cambiado mucho. Ahora ya habían supermercados, uno a unas cuadras de la casa de la señora Sara. En su entrada había un letrero donde solicitaban personal. Me acerqué con el encargado, le dejé mi solicitud, esperé unas semanas y no me llamaron. También solicité trabajo en una panadería, pero no me convenció por el calor que se sentía adentro. 
Un día, al acompañar a mi prima por sus compras, entramos a otro supermercado, la competencia de aquél en el que había dejado mi solicitud. Me percaté que estaban solicitando personal. Al día siguiente dejé mi solicitud y papeles. En esa semana me llamaron e inicié mi proceso de reclutamiento junto con 2 muchachas. Nos quedamos con el trabajo las tres, en el puesto de asociadas de ventas. La capacitación duró 2 semanas pero fue solo teoría por parte de la empresa, nunca hubo algo de práctica; después ya nos presentamos en nuestra tienda. 

La primera semana me tocó en el turno de la tarde, con un encargado muy enérgico y nada paciente. Yo quería renunciar al tercer día, pero en mi cabeza rondaba el pensamiento de querer demostrarme que yo podía, cuando realmente era un manojo de llanto. Así continúe, con bajas y altas. Los horarios de 8 horas y de turnos rolados me alejaban de pasar tiempo con mi familia. 


Un domingo, después de terminar mi turno por la tarde, llegué a mi casa y me encontré a mi mamá cabizbaja y con llanto. Cuando pudo me contó que una señora había venido a la casa a gritarle una supuesta relación que mantenía con mi padre. Él en lugar de quedarse con mi mamá y hablar con ella, se había marchado con esa señora. 

Después de aquel día mi familia se desbordó. Yo sentía culpa por no proteger más a mi madre, quería taparle sus oídos para que no escuchara lo que las personas le decían: que era frecuente verlos a los dos juntos. Sentía coraje de ver qué mi papá no hacía nada por arreglar o solucionar el corazón roto de mi madre. Y cuando regresó a la casa después de días, lo corrí. Pasamos navidad y año nuevo sin papá. Aunque él estaba presente, se sentía su ausencia. 

1 comentario:

  1. Hola Estela. La última frase de este capítulo es conmovedora. En muchas ocasiones estamos con personas que no nos hacen sentir acompañados, sino solos. Esta situación -se nota claramente- fue una carga más a las dificultades que vivías en el trabajo. Es admirable que hayas retomado esta experiencia en tu autobiografía como una muestra de lo fuerte que fuiste para salir adelante. Saludos.

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.