Por Estela
XXV
La primera mascota que recuerdo haber tenido, fue a los 5 años: una perrita llamada Panther debido a que así se llamaba el equipo de fútbol de mi papá, pero se escapó de la casa del rancho Bardahl. Cuando nos mudamos con el señor Víctor, había una pastor alemán llamada Yara y un doberman de nombre Skipper. Eran obedientes y muy nobles.
A mis 9 años llegó Lashla, una perrita de pelo chino y blanca. Cuando llegó, tenía 1 año aproximadamente; muy obediente y muy tierna. Cuando nos mudamos de casa, sufrió mucho y mi papá pensó que era buena idea llevarla al estado de México, pero a mi tía Lourdes no le gustaba y un día que no estábamos la soltó y se perdió la perrita. Un año después llegó Princess. No llegué a estrechar lazos con ella porque aún estaba fresca la herida de Lashla, pero cuando tuvo a sus perritos me encariñé con uno: Scissor, que murió porque lo envenenaron para meterse a la casa pero yo no estaba ahí. A Princess la adoptó una vecina y la dejamos en sus manos. La señora Sara tenía una perrita viejita y nunca le demostraron cariño.
Ese año que no estuvimos con mi papá, una vecina de mi tía nos comentó que su perrita había parido a 4 cachorros, pero que a dos ya los habían regalado. Nos ofreció una. Ana y yo convencimos a mi mamá, que finalmente accedió. El día de navidad llevó a las dos bolas peludas y negras, seleccioné a una y a las pocas horas la dejé en el suelo y cuando nos fuimos del lugar agarré una cachorrita (nunca vamos a saber si fue la primera que elegí porque eran idénticas). Le pusimos Yara en honor de esa pastor alemán que era obediente y que nunca fue mamá por una lesión en su cadera. Desde chiquita fue muy mimada y consentida. Al mes nos dio un susto por haberse escapado, pero al gritar como desesperada la descubrí: se habían ido con los vecinos a comer Cheetos. Fue y es un destello de alegría en todos esos momentos tan duros.
Hola Estela. Al igual que tú, comparto un amor intenso por los perros. Para mí, son el mejor amigo que una persona puede tener. Por desgracia, la mayoría de las personas no sabe valorar su amor y compañía, de ahí que existan tantos perros en situación de calle. Es agradable notar que, a pesar de las pérdidas, sigues buscando y procurando el amor que puede brindar un perro, en este caso, de Yara. Saludos.
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