02 diciembre, 2021

El literato discriminador

 Anécdota no.  2

 Yo soy fanática de escuchar la radio, sin embargo, nunca he participado o nunca participé de algún concurso en algún programa que promovía tales. Pero, en alguna ocasión decidí hacerlo. No se trataba de concursos precisamente, más bien era un programa dirigido por un novelista quien solicitaba a los radioescuchas enviar algún pequeño párrafo sobre un tema de su elección. Así que, me animé a enviar mi párrafo al programa.

En ese entonces, la  internet, la masificación del móvil, la tableta, etc. no eran tan comunes, es por esto, que envié mi “trabajo” en una carta tradicional, escrita en un papel dentro de un sobre; y, esperé a que el locutor, es decir, este novelista, lo leyera a más tardar la siguiente semana.

Estuve muy al pendiente del programa, para escuchar cuándo sería mi turno para oír mi trabajo.  Ese día, en que calculé que lo leería el locutor, sucedió algo que me hizo sospechar que él tenía en sus manos mi escrito, pero, la sorpresa fue que guardó silencio por varios minutos, después de los cuales no dijo “ni pío”, y, a los pocos minutos concluyó el programa.

Y me pregunté: qué es lo que habría ocurrido, y obviamente, me quedé eternamente con la duda, si en esa “laguna” que dejó el locutor evitó leer mi escrito. Si así ocurrió, resultó ser una verdadera decepción la que me creó esa persona, y me pareció un lástima el que fuese alguien informal, y hasta pensé que se trataba de un discriminador.

1 comentario:

  1. Hola Lucina. La verdad es un misterio -y seguirá siéndolo- lo que pasó con tu carta. Existen demasiadas posibilidad y pocas pistas. Empero, es una lección que no debes olvidar: no dejes de intentarlo. Si no lograste tu objetivo, vuelve a intentar; una y otra vez, incluso cuando menos posibilidades tengas. Saludos.

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LPT: Cruzando la frontera de la ficción.